29 may. 2015

Timimoun, la rouge تيميمون الحمراء


Mis primeros pasos hacia Argelia fueron a finales de septiembre de 1991. Aquel verano había conocido a dos hermanos argelinos, que pasaron su mes de vacaciones en casa de unos amigos míos en la población donde vivo. Viendo las fotos de su ciudad, Timimoun (يميمون), del desierto, de su familia y amigos, no podía dejar escapar la ocasión de viajar hacia allí.


Tomé un vuelo con Air Algérie, Barcelona-Argel-El Goléa y de aquí, en transporte público, llegué a Timimoun.


En la ruta hacia Timimoun (año 1991)

Tras el recodo de una duna, se alza una gran mancha de arcilla rojiza rodeada de palmeras. Desde el mismo momento de la llegada, Timimoun no deja de sentirte indiferente. Situada al sureste del Gran Erg Occidental, la ciudad domina un rico palmeral junto a la sebkha rosa y blanca (por los restos de sal) y, a lo lejos, un mar de dunas lleva la vista hasta el infinito. Marco grandioso en el que la armonía de las formas y colores llama a la contemplación. No se pasa por Timimoun. Se queda uno.


Timimoun a vista de pájaro

La sebkha, la región más deprimida entre el Atlas Sahariano y el Tademait, era, hace muchos años, un inmenso lago salado.


Timimoun y la sebkha - Fuente: Web Vincent Caillard


En primer término mi amigo M’hammed;
detrás el oasis, la sebkha y el cordón de dunas del Gran Erg Occidental

Tuve la suerte, en mi primer viaje, que había llovido hacía pocos días y éste fue el precioso atardecer que la sebkha me regaló.


Timimoun, la resplandeciente, forma parte de la trilogía de las Ciudades rojas con In Salah y Adrar, todas construidas con arcilla roja en el mismo estilo neo-sudanés. Pero Timimoun es, sin duda, la más atrayente de las tres.

El capitán francés Antheneur es quien dio el carácter africano a esta bella ciudad, seguramente tomado de la arquitectura de Níger. Hizo construir a principios del siglo XX la Porte du Sudan (levantada en el año 1900, daba entrada al principal barrio de la ciudad en tiempos de los franceses), la sede de la daira y el espléndido hotel L’Oasis Rouge, una verdadera joya cuyos muros están esculpidos con motivos bereberes.


Puerta de Sudán


Antiguo hotel L’Oasis Rouge, actualmente sede del Centro Cultural de Timimoun


Interior del Centro Cultural de Timimoun

La construcción del Vieux ksar, que está junto al palmeral, podría datar de la escisión del imperio almohade (siglo XII). Es un laberinto de callejuelas y pasillos entre las casas con muros de barro rojo.


Una de las entradas al Vieux ksar



Una pequeña puerta conduce a la Palmerie...


Es un lugar fresco plagado de bellas palmeras que ofrecen los dátiles más gustosos que he probado jamás. Bajo la sombra de estas palmeras hay pequeñas parcelas (nouba) donde los lugareños cultivan diferentes productos: tomates, lechugas, berenjenas…


Pero ¿cómo riegan los campos y se suministran las casas de agua potable? El origen está en las foggaras.

El qanat (foggara, en Argelia) surgió hacia el 1000 a. C., probablemente en la antigua Persia, aunque también se ha señalado que podría ser originario de la península de Omán o del noreste de la meseta de Irán. De cualquier modo, los persas -cuya economía estaba íntimamente ligada al qanat- expandieron la nueva tecnología junto con sus conquistas.

En primer lugar se cava un pozo principal (o pozo madre) sobre una colina, hasta alcanzar un acuífero que, de manera autónoma, es alimentada mediante lluvias o fuentes de agua subterránea, cuya presencia es reconocible por la humedad de suelo. Luego se construye un túnel casi horizontal desde el pie de la colina hasta la fuente de agua. Debe poseer un ligero declive, para permitir el descenso del agua, por un lado, y su control y racionamiento, por el otro. Cuanto más largo es el qanat, menor debe ser su declive.


Aparte del pozo madre, se cavan pozos secundarios que unen el túnel horizontal con la superficie. Su objetivo es proveer ventilación para su construcción y mantenimiento, así como vía de acceso para los trabajadores, y de salida para la tierra retirada.

El agua desemboca generalmente en forma de cascada y puede ser contenida por medio de represas y pequeñas lagunas artificiales. Desde allí, canales de riego llevan el agua hacia el área cultivable (llamados “peines”).


Mi amigo y "hermano" Mohamed Mazouzi
junto a los pequeños canales de irrigación (système d’eau)


El agua que inicialmente llega a la superficie se utiliza libremente para el consumo doméstico. El resto servirá para regar y el agua sobrante se conduce a un depósito denominado madjen que servirá también para regadío. La propiedad de esta agua se reparte entre los dueños de terreno de regadío o nouba; dicho reparto se realiza en función al volumen.


(Información extraída de Tectonicablog.com y WKP)

Los lazos, creados con todos los miembros de la familia, fueron tan grandes y sinceros que no dejé de ir durante la década de 1990, a pesar que ya se había instalado en el país una guerra civil encubierta, entre los islamistas y el gobierno, y que produjo más de 200.000 muertes, entre ellas de extranjeros que vivían y trabajaban allí. Nunca temí por mi vida.


Aprendí a cocinar, a bailar, a reír y a callar. Hablé muchísimo con las cuatro mujeres de la casa -dos de ellas adolescentes-. Me explicaron la situación de la mujer, las costumbres, el Islam, las miradas fugaces por la calle a los hombres…


En los primeros viajes, las mujeres hacían la sémola para el cous-cous a mano


Con los hombres hablaba de política, de mi país, de mujeres… He asistido a fiestas, donde la única mujer era yo por tener el "privilegio" de ser extranjera.





Disfruté del ambiente de la ciudad, del sol, de la luna y de las estrellas. Di largos paseos sobre las rojas dunas del desierto, en donde siempre había la ocasión para preparar un delicioso té, del que se han de tomar tres vasos, porque… El primer té es amargo como la vida; el segundo es dulce como el amor y el tercero es suave como la muerte.


Y sí, varios de mis amigos han estado en casa y por largos períodos de tiempo; siempre disfrutando de su inestimable amistad.

En 1993, Mohamed y yo hicimos una ruta por Andalucía. Esta foto es la que me tiene más subyugada de ese viaje.


Y con ella, acabo este relato.