24 may. 2016

Libros que me han hecho viajar: 'El galeote de Argel'


Hay un buen puñado de libros que descansan en los estantes de mi biblioteca y que han sido el origen de que viajara a esos lugares, más o menos lejanos, más o menos cercanos. Unos, los compré a raíz del viaje y quedarme enamorada del lugar o del país. Otros, fueron el comienzo de un sueño.

Desde pequeña me han apasionado las aventuras de piratas y corsarios, que navegaron por el Mediterráneo; el mar que baña las costas de la comarca donde vivo y en la que piratas berberiscos saqueaban las villas en busca de botín y de esclavos.

Después de Barcelona y Tarragona, la costa del Maresme era una de las zonas más pobladas de Catalunya en el siglo XV, factor que explica que a lo largo de todo el litoral se levantara una red de «torres de vigilancia» que permitían la defensa de la costa.


‘Torre dels Encantats’ en lo alto del Puig Castellar (Arenys de Mar), desde donde se ve toda la costa del Maresme

Desde estas torres de vigilancia, conocidas con el nombre de «torres de moro», se vigilaba día y noche la presencia de carabelas piratas y cuando veían alguna se gritaba el famoso: "¡Moros en la costa!"

Hacía cinco años que viajaba asiduamente a Argelia cuando compré 'El galeote de Argel', en 1996. A mi interés por este libro se sumaban las historias de piratas -con las que había crecido- y el país que me acogía con los brazos abiertos, a pesar de que estaba sumido en una guerra.


El historiador e hispanista francés Bartolomé Bennassar escribe, en forma de novela histórica y en primera persona, la vida de François Cocardon ambientada en mi querido mar Mediterráneo de finales del siglo XVI. Benassar demuestra una sobresaliente capacidad para juntar historia y ficción, en la que reconstruye la época con gran maestría.


Sinopsis

François Cocardon, natural de la villa francesa de Six-Fours, a los 64 años de edad y pensando que va a morir, hace recuento de su vida: viajes, cautiverios, evasiones y peripecias desde que, a los 14 años, fuera capturado y hecho esclavo por piratas argelinos cuando navegaba hacia Alicante.


El joven francés va pasando de amo en amo hasta que llega a ser posesión del fiero corsario Sinan, quien lo quiere para remero en una de sus galeras. Junto a él navegará por el Mediterráneo en multitud de viajes de corso.

Se le ofrece convertirse al islam, pero François lo rechaza una y otra vez hasta que se enamora de una mujer musulmana y decide convertirse para, entre otras cosas, conseguir de nuevo la libertad.


Una vez libre, Mustafá (su nuevo nombre árabe) se convierte en un próspero y bravío rais, que asola las costas de los reinos cristianos, robando mercancías y apresando esclavos, tal como había aprendido de sus antiguos mentores.


Apuntes históricos

Los piratas berberiscos, procedían de la costa del Norte de África conocida como la "Costa berberisca" (término que define al Magreb, al ser sus habitantes originales de etnia bereber). Acosaban el tráfico marítimo en el mar Mediterráneo occidental desde el tiempo de las Cruzadas, lo que se hizo especialmente intenso tras la caída de Constantinopla (1453) en manos de los turcos otomanos.


Mapa del año 1618

Además de apoderarse de los buques europeos, perpetraban razias en los pueblos costeros y villas de Europa, sobre todo en las costas de Italia, Francia, España y Portugal, pero también en Gran Bretaña e Irlanda, los Países Bajos y tan lejanos como Islandia.


Representación del asedio a La Vila Joiosa (Alicante)

Si bien los corsarios berberiscos se dedicaban a saquear la carga de los buques que capturaban, su objetivo principal era apresar y esclavizar a cristianos ya fuera en tierra como en el mar. Por lo general, los esclavos eran vendidos y obligados a trabajar, a prostituirse, o a formar parte de algún harem en el norte de África (Argelia, Túnez y Marruecos) y Oriente Medio.


Mercado de esclavos. Pintura realizada por Jean-León Gérôme (1824-1904)

Debe tenerse en cuenta que la piratería a villas y naves cristianas era considerada por los berberiscos una forma de Guerra Santa y, por tanto, noble y ejemplarizante.

El alcance de la actividad corsaria comenzó a disminuir en la última parte del siglo XVII, ya que los más poderosos navíos europeos empezaron a obligar a los Estados de Berbería a hacer la paz y dejar de atacar a los navíos cristianos.


Prólogo

«A sabiendas de que la muerte es cosa natural y que mi cuerpo pronto regresará a la tierra en cuyo seno fui formado, moriré en la santísima religión católica y romana, firme en mi fe, perdonados los grandes y horribles pecados que cometí, pues los inquisidores del Santo Oficio de la ciudad de Mallorca tuvieron a bien absolverme en el año de gracia de mil seiscientos siete, cuando me presenté ante ellos, por libre voluntad, y confesé espontáneamente.»