12 sept. 2008

Chengdu y el panda


Aterrizamos en Chengdu -donde estaremos tres días- después de dos horas y media de vuelo desde Beijing. A pesar de que estamos a miles de kilómetros, encontramos el mismo cielo gris plomizo ¿Contaminación?

Un shuttle bus nos deja en el centro de la ciudad, donde un taxi nos lleva hasta el Sim’s Cozy Garden Hostel (En diciembre de 2010 cambió de nombre y de propietarios; actualmente se llama "Hello Chengdu International Youth Hostel").

Llevamos preparada una lista de palabras con los ideogramas chinos, de uso común, nombre de alojamientos y ciudades. Esto nos ha sacado más de una vez de situaciones difíciles ya que, en más de un lugar, no conocen el inglés básico.

La acogida y el alojamiento nos han encantado. Un remanso de paz en una ciudad moderna, de más de 10 millones de habitantes y donde apreciamos parterres con flores, lo contrario de Beijing. Estamos en la habitación, recién llegados, y llaman a la puerta: dos señoritas sonrientes nos entregan una cesta de fruta. Notamos que el cambio de provincia ha significado un cambio en la idiosincrasia de los chinos: aquí son más amables y serviciales.


Hemos venido a Chengdu por dos razones: la primera para ir al Tíbet, ya que desde aquí es más fácil; la segunda es para ver a los osos Panda. Desafortunadamente, la situación en el Tíbet ha empeorado desde que estamos en China y se han anulado los permisos de entrada al país; el primer objetivo no se cumplirá.

Chengdu es la capital de la provincia de Sichuan y está situada en el suroeste de China. Tiene una población de 14 millones de habitantes en un área de 12 300 km².

Los primeros habitantes se establecieron en la zona de Chengdu durante la Edad de Bronce, hace más de cuatro mil años. A principios del siglo IV a. C., el rey de los Shu trasladó su capital hasta la ciudad situada en el enclave de la actual Chengdu. El rey Shu llamó a la nueva capital "Cheng Du" que significa "convertirse en capital".

Tras la derrota de los Shu por la dinastía Qin en el 316 a. C., el general Zhang Yi fundó una nueva ciudad que significó el inicio del Chengdu contemporáneo.

Aquí se utilizó por primera vez en la historia el papel moneda. Fue durante la dinastía Song del Norte, alrededor del año 960.

Queremos estar en el Centro de Cría e Investigación del Panda Gigante de Chengdu (Chengdu Research Base of Giant Panda Breeding) a las ocho de la mañana, hora en que los alimentan. Este centro de cría fue fundado en los suburbios al norte de Chengdu y es el único de su tipo en el mundo que está situado en un área metropolitana.

Situado a 10 kilómetros del centro de la ciudad, vamos en taxi y entramos a las 7:30 h.


Un hermoso parque muy limpio y ordenado, con un área de 600.000 m² e inaugurado en 1993, acoge a 21 pandas gigantes, 20 pandas rojos y otros animales en peligro de extinción.

Seguimos un camino pavimentado y señalizado en el que podemos leer, al principio del mismo, una serie de paneles explicativos acerca de los panda y del proceso de procreación y supervivencia en cautividad. Estamos ansiosos por llegar adonde están y verlos de cerca.


A los pocos minutos de entrar, oímos voces de un cuidador. Vamos en su busca y encontramos un foso donde, sobre unos troncos a modo de plataformas, un grupo de pandas empiezan a comer la caña de bambú fresca que les han puesto.




El panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) es un mamífero del orden de los carnívoros y, aunque hay una gran controversia al respecto, los últimos estudios de su ADN lo engloban entre los miembros de la familia de los osos (Ursidae).

El nombre del panda en chino significa "gran oso gato" (chino tradicional: 大熊貓, chino simplificado: 大熊猫, pinyin: dàxióngmāo), aunque también se lo denomina "oso fajado" (huaxiong). Este nombre se debe a que, a diferencia de las demás especies de oso, el panda posee pupilas verticales, que recuerdan a la de los gatos.

La palabra panda (como se le llama en occidente) es de origen incierto, aunque se cree que proviene de una lengua del Himalaya, (posiblemente nepalí). Este nombre fue heredado del panda rojo, Ailurus fulgens, con el que se le emparentó durante mucho tiempo, por tener zarpas similares.

Estamos prácticamente solos; una pareja de occidentales más. Todo el espectáculo es exclusivo. Los osos están ajenos a nuestras miradas: agarran el bambú, se tienden panza arriba con una habilidad asombrosa y en un plis-plas arrancan con los dientes la corteza de la caña -la despellejan; acto seguido mastican el bambú tierno. Una y otra vez se repite el proceso, y nosotros en primera fila; a pocos metros de ellos.





Durante una hora los vemos comer, moverse sobre la plataforma, adoptar distintas poses…, mientras nos cautivan las sensaciones que transmiten.



Una vez han comido algunos se retiran; se esconden en los habitáculos dispuestos para ello. Otros, se encaraman a los árboles o plataformas para descansar, permaneciendo inmóviles en las más inverosímiles posturas.




Nos dirigimos a donde están los panda rojos; parecen ardillas gigantes, pero no transmiten las mismas sensaciones que los de color blanco y negro.


El panda menor o panda rojo se halla dentro de las especies en estado vulnerable - según World Conservation Union’s (IUCN’s)- ya que sus poblaciones se encuentran amenazadas por la pérdida de hábitat, la caza furtiva y la endogamia, y están protegidos por las leyes nacionales de algunos países. Hay una población estimada de 2.500 individuos maduros.

Es nativo de las regiones montañosas del Himalaya, Bután, el sur de China, la India, Nepal, Birmania, aunque hay indicios de registro fósil que comprueban su antigua existencia en América del Norte.

Su pelaje es de color pardo rojizo con la cola larga y peluda. Sus extremidades delanteras son bastante cortas, por lo que tiene una peculiar forma de caminar.


Es un animal de carácter solitario, territorial y de costumbres nocturnas. Su alimentación gira principalmente en torno al bambú, pero al ser omnívoro puede ingerir huevos, pájaros, insectos y mamíferos pequeños.


Me gustaría hacerme una foto con un panda bebé. Piden 1000 yuanes (100 €), precio abusivo y vamos a ver tras un cristal, una hembra y sus cachorros que juguetean mientras la madre está atenta a sus juegos.


Anotación:
Hay más información sobre el oso panda, en el monográfico: "El panda: un símbolo que hay que proteger"

Hace cinco horas que estamos en este lugar y ya está abarrotado de turistas chinos y occidentales por lo que regresamos al centro de Chengdu.

Es algo tarde y queremos comer -en China a cualquier hora están comiendo. Entramos en un restaurante local; nos sentamos y pedimos el menú: está en chino. No tenemos ni idea de lo que pone. Saco la lista de palabras en chino, que llevo siempre encima y no hay manera de entenderse con el personal del restaurante. Les indico que me dejen pasar a la cocina y así poder señalar la comida, pero no lo entienden o no quieren y nos vamos.

Entramos en otro que tienen la comida expuesta, señalamos algo, nos lo sirven, nos lo comemos y nos alimentamos sin saber qué tenemos en el estómago. Del precio no hablamos, la comida es muy barata.

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