28 ene. 2009

Semuc Champey, donde el río se esconde bajo la tierra


Estamos en Antigua. A las ocho de la mañana subimos a un microbús que nos transporta, durante casi nueve horas, a Cobán y de allí hasta Lanquín.


Desde Lanquín una furgoneta nos lleva -por un camino de tierra- hasta la Posada Las Marías, a escasos 800 m. de la entrada del Parque Natural de Semuc Champey.


Las Marías, son diversas cabañas de madera, sencillas, enclavadas en la selva frente al río Cahabón y regentadas por una familia muy concienciada con el medio ambiente. Ellos han repoblado parte de la zona y también son propietarios de las Cuevas Kan Ba.


No hay electricidad en unos cuantos kilómetros a la redonda. La iluminación es por medio de un generador de gasoil, que conectan un par de horas al anochecer. Ya podemos ir a dormir, pues nada se puede hacer en la oscuridad de la selva.

Casi no he dormido. A media noche ha caído una buena tormenta y el ruido sobre el techo de uralita ha impedido que pudiera dormir.

Al día siguiente, a pesar de que está todo muy embarrado, vamos hacia el Parque Natural de Semuc Champey, pero antes visitaremos las Cuevas Kan Ba desde el exterior.



El "paseo" de dos kilómetros por la cueva -con guía- puede resultar una buena dosis de adrenalina, pero nosotros no tenemos ganas de vivir esa experiencia.

De entrada se ha de ir en bañador y con calzado para el agua. Cada uno lleva una vela encendida. Al principio te has de sumergir y nadar con una mano, pues en la otra llevas la vela. Se va alternando la natación con caminar por lugares muy estrechos con el agua, a veces, hasta el cuello. El sonido de fondo es el de una cascada. Cuando se llega allí, se puede trepar por una cuerda o por una escalera. Y se sigue la marcha hasta que divisas luz al final del túnel. Aquí, si se quiere, te montas sobre un gran neumático que te lleva río abajo hasta la Posada Las Marías.



De este recorrido ya estábamos informados antes de salir de Barcelona y, la verdad, creo que es para gente más joven que nosotros o más atrevida.

Nos dirigimos a Semuc Champey. Pagamos la correspondiente entrada y al acceder al Parque tenemos diferentes rutas para hacer. Lo que más nos interesa es ver las pozas y la cascada.


Hay muchos riachuelos que descienden de la montaña. Durante cientos de años han ido desgastando poco a poco la roca formando unas bellísimas pozas de agua turquesa, donde la gente puede bañarse.


Hace miles de años aquí hubo un mar. Las conchas y los huesos de los animales se convirtieron en polvo y formaron grandes rocas calizas. Éstas cayeron sobre el río Cahabón y crearon un "puente" sobre el aquél. El agua de los manantiales que nacen en el cerro ha pasado sobre este "puente" durante milenios, desgastando poco a poco la roca, hasta formar las pozas.



La fuerza del agua del río horadó el "puente" formando una cueva. El lugar donde el agua entra con una fuerza impresionante, en la cueva, se llama sumidero o donde el río se esconde bajo la tierra que, en idioma q'eqchi', es Semuc Champey. El río vuelve a aparecer unos 300 metros más abajo.



A las 5:15 h., un microbús nos recoge frente a Las Marías y nos lleva, durante tres horas, hasta Cobán (80 Km).

Está lloviendo. Encontramos un sitio para desayunar y... ¡oh, sorpresa, tienen magdalenas! Empezamos a estar cansados de desayunar huevos con frijoles.

Buscamos un banco para cambiar euros. Ha de ser el Banco UNO; de los pocos que, en Guatemala, cambian euros.

Un taxi nos lleva a las afueras donde, en una explanada, aparcan los microbuses que parten hacia diferentes destinos, entre ellos a Uspantán (78 Km), donde dormiremos.


Vigilando atentamente que coloquen las mochilas "en su sitio"

Después de varios kilómetros, el asfalto se acaba y continuamos por pista de tierra. El paisaje es indescriptible: a ambos lados hay vegetación exuberante y una sucesión de montañas en cuyas laderas atisbamos pequeñas aldeas rodeadas de un intenso verde.


Un árbol caído nos impide continuar. Hemos de esperar a que una máquina lo retire. Las lluvias de las últimas semanas están provocando desprendimientos en toda Guatemala, según hemos leído en la prensa.


Tras cuatro horas en el autobús llegamos a Uspantán, donde hacemos una "parada técnica" hasta nuestro nuevo destino: Todos los Santos Cuchumatán, a 315 Km de Semuc Champey.


Primera etapa: 158 Km en 7 horas

Cerca de la plazoleta donde nos ha dejado la furgoneta, hemos encontrado alojamiento en un hotel, Don Gabriel, con un gran patio central. La habitación está bien, pequeña y con TV, pero el baño es compartido.

Poca cosa hemos visto del pueblo ya que, después de comer nos hemos acostado un rato (estamos desde las cuatro de la mañana en danza) y, al despertarnos, el hotel y todo el pueblo están a oscuras. Llaman a la puerta; es el conserje que trae velas. Dice que un árbol ha caído sobre el tendido eléctrico y hasta mañana no estará reparada la avería.

4 comentarios:

  1. Hermosísimas las cuevas, pero es verdad, eso de andar nadando con una vela en la mano debe ser medio difícil, yo tampoco lo haría, jeje, o me quedo a oscuras o me quedo ahogada ... Me sorprende lo transparente que es el agua del río, una belleza, todas las fotos son hermosas y los paisajes espectaculares. En cuanto a la "carrera alocada" a caballo, me va a perdonar el hombre accidentado pero no pude evitar reirme con lo de la piedrecilla clavada en la sien, y el tipo que se levanta y sale a cabalgar igual, y vos la única interesada en el pobre hombre, dios mío!!!!, fue una escena rara (de lo que me reí fue de la piedrecilla, no del accidente). Un abrazo!!

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  2. Gracias Valeria, por tus visitas y comentarios. Eres mi más fiel seguidora.

    Un abrazo!!

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  3. Tienes razón: la experiencia de la gruta es para gente joven. Yo ni lo hubiese intentado. Qué complicado llevar una vela y nadar al mismo tiempo.

    Y ¿los pantalones a rayas? es por ser fiesta o porque es la indumentaria habitual de los hombres?

    Como experiencia es positiva pero yo, estando acostumbrada a otros "lujos" no podría vivir mucho tiempo con esa austeridad de energía eléctrica. ¡Con lo placentero que es leer antes de dormir! Evidentemente que se puede hacer con a la luz de una vela...

    Estuve, hace años, acampada en la isla de Tabarca. A las 9 cortaban el suministro eléctrico y, aunque sin necesitarlo, lo echaba en falta.

    Seguiré leyéndote.

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  4. Hola May, pues la vestimenta de los hombres, en Todos los Santos, es la de cada día. Así se distinguen de los de otras poblaciones cercanas.

    Besitos!!

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