1 mar. 2009

En medio de una revuelta del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional)


Domingo 16 de noviembre. Cuando vamos a salir del hostal en recepción nos recomiendan no estar por el centro histórico de León hacia el mediodía, pues posiblemente habrá una manifestación política.

Son casi las 9:30h y decidimos seguir con nuestra ruta por la ciudad, iniciada ayer.

En una calle un nutrido grupo de personas -algunas de pie, otras sentadas en el bordillo de la acera, portando banderas rojas y negras con las siglas FSLN- están preparadas para la manifestación. Nos acercamos.

Del local de la sede, con potente megafonía, sale música y canciones que corean los que están en el exterior. Nos quedamos un rato observando. No sabemos de qué se trata y preguntamos a uno de los jóvenes que hay aquí.


El pasado día nueve de noviembre se celebraron elecciones municipales y el FSLN obtuvo casi mayoría absoluta en todos los municipios, frente al PLC (Partido Liberal Constitucionalista). Éstos creen que las papeletas de votación estuvieron amañadas y van a venir a la ciudad, desde diferentes puntos de la provincia, para manifestarse frente al Ayuntamiento y quemarlo, si es preciso, para que se vuelvan a repetir las elecciones y que el FSLN no acceda al poder que, sospechan, les corresponde a ellos. El FSLN defenderá como sea su victoria.

Con esta explicación nos quedamos y seguimos caminando hasta que llegamos frente a la sede del PLC. Entramos y preguntamos a qué se debe tanta exaltación. Un señor, acompañado de dos más nos recibe y, muy exaltado, manifiesta que los del FSLN pusieron más papeletas en las urnas con lo que ganaron en 105 de las 146 alcaldías (las más importantes: Managua y León) y que, ellos, el PLC, sólo la obtuvieron en 37 ayuntamientos. Como veían que había habido un fraude electoral se iban a concentrar frente a la Casa Consistorial, para reclamarla como legítima pertenencia y que venían compañeros de partido, de otros municipios, a darles soporte.

Pues ya sabemos los argumentos de ambos lados. Decidimos seguir conociendo la ciudad y a las 14:00h iremos al Ayuntamiento.

Pasamos frente a otro "cuartel" del FSLN, cuyas paredes están llenas de recortes de periódicos antiguos, fotos de Sandino, Ortega y otros militantes.



Pedimos permiso para entrar; nos miran con curiosidad y acceden a que pasemos al interior. Éstos son "soldados" retirados y empiezan a explicarnos la historia del sandinismo, batallas ganadas, batallas perdidas. Les hablamos de Daniel Ortega y de su hermano, de la fortuna que tienen ambos propietarios de una cadena de supermercados; de Somoza; de Edén Pastora. Los "soldados" advierten que conocemos la historia política de Nicaragua y hablan durante más de una hora.


Hemos de irnos. Quiero estar en una "buena posición" para cuando comience la manifestación; no me apetece esperar hasta las 14:00h para ver como "arde" el ayuntamiento.

Vamos hacia la Plaza Juan José Quezada, que es donde va a empezar todo.

Son casi las 12 del mediodía. Por las calles adyacentes a la plaza empiezan a desfilar coches, carros con caballos, autobuses, camiones… cargados hasta los topes de sandinistas.




Es un hervidero de banderas bicolores con las iniciales FSLN, portadas por cientos de personas con camisetas en las que se puede leer: FSLN DEFENDEREMOS NUESTRAS VICTORIAS. Por megafonía se oyen consignas y diferentes canciones, entre ellas "La Internacional". Se nota ambiente festivo.


Los comercios y bares, que están en las cercanías, empiezan a bajar las persianas.

Nos mezclamos entre la gente para vivir esta exaltación de victoria que desprende cada uno: hombres, mujeres y mucha juventud.


No se ven llegar a los del PLC que, en realidad, son los convocantes de la manifestación y vamos a su local. Sólo hay un puñado de ellos, blandiendo su bandera roja. No creo que haya más de una cincuentena. Están en corro, hablando. Nos acercamos por si podemos oír de qué hablan. Se aproxima un hombre y recomienda que nos alejemos de aquí, pues puede haber disturbios.


En el extremo opuesto de la calle, como a unas cuatro manzanas, vemos venir a los sandinistas. De las calles laterales salen policías antidisturbios, para frenar el paso de los del FSLN.

Los ánimos se van caldeando por momentos. Algunos sandinistas retroceden e intentan acceder a los liberales por otras calles, pero hay un gran despliegue -tanto militar como de policías- y se lo impiden, en la manera de lo posible.



Esto se está poniendo feo. Mi compañero me dice que espere en una esquina y, que si veo que pasan la barrera policial, me vaya calle abajo y le espere en la otra esquina, alejada de todos.

Un buen número de sandinistas, armados con piedras, bastones, grandes cohetes y petardos burlan a la policía y queman neumáticos mientras avanzan hacia los liberales.




La mujer que hay en la derecha de la foto no soy yo. Estoy detrás de la cámara

Empiezo a correr calle abajo. De un autobús situado en medio de la calzada por la que voy, bajan más de 50 antidisturbios vestidos de negro, con cascos, escudos, escopetas y porras y avanzan hacia mí, de lado a lado de la calle, a paso firme y rápido. Me doy media vuelta y subo la calle corriendo hasta que desemboco en la que ya es casi un campo de batalla.

El grupito de liberales está retrocediendo frente a los miles de sandinistas exaltados, que los atacan a pedradas. La policía no se decide a intervenir.



Hace más de cuatro horas que estamos aquí, mezclados entre los del FSLN y la policía. Decidimos buscar un lugar para comer. Todo el barrio está tomado por la policía y los sandinistas. No hay ningún bar o restaurante abierto y vamos al hostal a pasar un par de horas.

Son casi las cinco de la tarde. Quizás haya algo abierto para comer y nos dirigimos al centro de la ciudad.

El aspecto de las calles es desolador. Están cubiertas de piedras de diferentes tamaños y de cartuchos de petardos ya quemados.


Empiezan a picarnos los ojos y la garganta. Un vecino se asoma a la puerta de su casa y nos dice que nos alejemos, pues los antidisturbios han descargado gases lacrimógenos para disolver a los que aún quedan por las calles. Aceleramos el paso, para cruzar la "nube" tóxica y llegamos hasta la Plaza del Ayuntamiento donde aún quedan algunos sandinistas eufóricos, porque no han dejado pasar a los liberales.

Entramos en un establecimiento donde tomamos un batido de frutas. Tienen la televisión sandinista conectada. Dan la noticia de lo que ha pasado hoy aquí completamente al revés, tachando de revolucionarios y provocadores a los liberales.

Posteriormente nos enteramos de que ha habido tan pocos simpatizantes del PLC, debido a que los sandinistas han cortado el acceso a la ciudad a los que venían de otras ciudades para apoyar a los de León. Una maniobra bastante sucia.

Y el cielo se despide de este día de revueltas…


Volvemos al hostal y decido escribir una crónica de lo que hemos vivido y enviarla al periódico EL PAÍS, de España, en la sección "Yo periodista".

Al día siguiente miramos en Internet y vemos que han publicado la noticia y dos de las cuatro fotos que envié (solamente ha estado unas pocas semanas el artículo y no atiné en hacer una impresión de pantalla).


1 comentario:

  1. La de vivencias que habéis tenido en este largo viaje.
    Y no sólo por los diversos paisajes; habéis estado en el meollo, en el caldo del cocido.

    Seguiré leyéndote!!

    ResponderEliminar

Si quieres, deja un comentario. Te responderé a la mayor brevedad posible.
¡Gracias!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...