30 may. 2009

Iquitos, en el corazón de la Amazonía peruana


Después de cuatro días navegando, llegamos a Iquitos. Son las 16:30h. El embarcadero está lleno de familiares y curiosos, que esperan el desembarco.



Desde donde estoy mirando, no logro entender cómo el capitán va a poder atracar el barco. Al final, rozando los barcos que hay a babor y a estribor, consigue llegar a la orilla.



No tenemos ningún alojamiento escogido, así que nos dejamos aconsejar por el conductor de la moto-taxi y nos lleva al Hospedaje Golondrinas, situado muy cerca de la Plaza de Armas. Tiene un patio en la entrada, con una mesa y cuatro sillas bajo un sombrajo de paja. En un patio posterior, hay una piscina y disponemos de la cocina.

Dejamos el equipaje y damos un pequeño paseo hasta la Plaza de Armas, lugar donde se recrean los iquiteños.


Estamos rendidos por lo poco que hemos dormido estos días en el barco y nos acostamos pronto. En los próximos días conoceremos a fondo la ciudad.

Iquitos, capital del departamento de Loreto, está situada en el margen izquierdo del río Amazonas, a 3646 km del océano Atlántico y a 1859 km de Lima. Es la metrópoli más grande de la Amazonía Peruana, y la quinta ciudad más poblada del Perú.

Rodeada por los ríos Amazonas, Nanay e Itaya y el lago Moronacocha, fue fundada por los jesuitas en 1757 con el nombre de «San Pablo de Nuevo Napeanos», siendo el primer puerto fluvial sobre el Amazonas.

Ha sido una de las grandes ciudades protagonistas, junto a Manaos, de la llamada Fiebre del Caucho (1880-1914). El descubrimiento de la vulcanización y de la cámara neumática, en la década de los años 1850, dio lugar a una "fiebre extractiva del caucho".

La ciudad sólo tiene conexión aérea y fluvial al resto del país, con la sola excepción de la ruta departamental LO-103 (denominada por el sur como Vía Interprovincial Iquitos - Nauta), una larga carretera que conecta Iquitos con Nauta y otros pueblos por el norte, hasta llegar a San Antonio del Estrecho.

(Texto de la Wikipedia)

El Centro Histórico contiene varios Patrimonios Culturales de la Nación, así que, con el plano de la ciudad en la mano, recorremos los sitios de interés.

En el interior de la Plaza de Armas está el Obelisco de Héroes, levantado en homenaje a los combatientes de la Guerra del Pacífico (1879 - 1883). A cada costado están escritos los nombres de los loretanos que murieron durante la contienda.


La Catedral (también conocida como Iglesia Matriz de Iquitos), de estilo neogótico, fue declarada como Patrimonio Histórico Cultural de la Nación del Perú en 1996. Se inició su construcción en 1911, después de la demolición del templo antiguo, y fue inaugurada el 16 de marzo de 1919. La torre se terminó en el año 1924.


En la intersección de las avenidas Próspero y Putumayo, se encuentra la Casa de Fierro, diseñada por Gustave Eiffel y construida en 1887, en pleno auge de la ciudad en la época del caucho. Fue exhibida en la Exposición Internacional de París en 1889; Julio H. Toots, cauchero, asistió al evento y la compró.

En 1890, la arquitectura llega en barco a Iquitos completamente desmontada. Sin embargo, el tamaño de la Casa era muy grande y debió ser dividida en dos partes: la primera, fue adquirida por otro cauchero para llevarla hasta el departamento Madre de Dios, pero su traslado se vio imposible debido al bajo nivel de agua en el Amazonas, forzándolo a revenderla y acabó siendo chatarra.

La segunda, es la que nos ocupa. Cuenta con dos pisos y balcones en sus dos fachadas, sustentados por columnas de hierro forjado pintadas en gris metálico.


Antiguamente sus grandes y lujosos salones fueron escenario de eventos culturales y sociales. Actualmente, en una parte del primer piso hay un restaurante y en los bajos hay diferentes comercios.

Bajando por la calle Putumayo está el antiguo Hotel Palace, de estilo Art Nouveau con influencias del Modernismo catalán, de la escuela de Antoni Gaudí. Fue construido a principios del s. XX para alojar a los comerciantes y caucheros europeos.

Consta de tres pisos y un mirador frente al Amazonas. La fachada está adornada con azulejos italianos, pintados a mano. Las ventanas terminan en arcos de medio punto y las barandas, de hierro forjado, fueron traídas de Hamburgo (Alemania). En su interior se conservan lujosos mármoles de Carrara y mosaicos sevillanos con «reminiscencias de la arquitectura de Antoni Gaudí».


Actualmente es la sede de la V Región Militar y no se puede visitar su interior.

Paseamos por el Malecón Tarapacá, situado frente a los ríos Amazonas e Itaya. Construido a finales del s. XIX, es un paseo con amplias veredas, jardines y plazuelas, donde se pueden observar las viejas mansiones de los "barones del caucho" además de algunos históricos edificios, como el Museo Amazónico.


Y llegamos al Barrio de Belén, conocido como la "Venecia Peruana". Está dividido en dos zonas bien diferenciadas: Alto Belén, que se encarama por una pequeña loma y Bajo Belén, que se extiende sobre el río Itaya; sus casas están sobre palafitos.

Hemos dejado atrás el glamour de la ciudad y la limpieza de sus calles para conocer, en lo posible, la parte profunda de Iquitos. Aquí la vida suburbana cambia de ritmo por la crecida y descenso del río, como se observa en las siguientes fotografías.




Nos han recomendado que no llevemos a la vista, ni cámara de fotos, ni reloj u otro objeto de valor, aun cuando la mayoría de sus habitantes son gente humilde y trabajadora.

Caminamos con relativa tranquilidad hasta la zona alta, donde se encuentra el mercado, punto altamente importante en Iquitos.

Concurridísimo, agitado y con un olor nauseabundo, en el centro de abastos se encuentra una variedad inimaginable y sorprendente de productos amazónicos: lagarto, taricaya (tortuga de río), suri (gusanos), cui (gran roedor), serpientes, huevos de diferentes formas y colores, pirañas, plantas para brujería y brebajes, y verduras y frutas que desconocemos.




En los tejados de las casas aguardan, impacientes, un grupo de buitres a la espera de que se levante el mercado y caer sobre los restos de comidas.


Empieza a llover y, al momento, la calle queda encharcada y embarrada con restos de los puestos del mercado.

Salimos de esta zona y vamos hacia donde están las viviendas. Antes de entrar en una calle, una señora nos advierte que escondamos la cámara de fotos y que no nos adentremos mucho al barrio. Cambiamos de calle y, de nuevo, otra señora, nos vuelve a advertir del peligro de ser asaltados.


Nos protegemos de la fuerte lluvia bajo un soportal, mientras los niños salen a jugar entre los charcos y la suciedad de la calle.


Dos vigilantes ciudadanos, que también se protegen de la lluvia, nos aconsejan que abandonemos la zona. Ya son varios los avisos de atención, así que damos media vuelta y regresamos al centro de Iquitos.

Es la hora de comer y vamos al restaurante que hay en el primer piso de la Casa de Fierro. La camarera, nos aconseja comer carne de lagarto, diciendo que es muy sabrosa. Se me remueve el estómago sólo de pensar en el pobre animalillo dentro de mi boca. Así que me decanto por unos espaguetis.


Hacemos una larga sobremesa, con la compañía de la camarera, que nos explica los diferentes platos de la región, y yo algunos de los nuestros.


Al anochecer, empero la débil lluvia que cae, regresamos a la Plaza de Armas y disfrutamos de la tranquilidad de la hora.



La humedad y el calor, duelen en Iquitos. A pesar de eso, seguimos con la visita de la ciudad soportando el molesto ruido de los miles moto-taxi que circulan a gran velocidad.


Llegamos a la Plaza 28 de Julio de la que se dice que es la segunda de mayor tamaño de Sudamérica. Aquí, cual reliquia, está la locomotora -llamada Moronacocha- que arrastraba el primer ferrocarril, que hubo en la ciudad a principios del siglo XX, construido para deslizarse en medio de la selva llevando grandes cargamentos de caucho que, luego, eran embarcados hacia puertos de Europa.



La Plaza 28 de Julio, en sí, no nos ha gustado: mal distribuida, jardineras descuidadas y bastante suciedad, en general.

De vuelta al centro averiguamos si hay billetes de autobús Lima-Arequipa. Son 16 horas de viaje nocturno y sólo quedan asientos normales, no asientos-cama. Así que decidimos comprar los pasajes de avión Iquitos-Lima-Arequipa para pasado mañana.


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