11 jun. 2009

La blanca Arequipa


Pagamos la correspondiente tasa aeroportuaria y subimos al avión de LAN Perú, en Iquitos, con dirección a Lima. Al cabo de dos horas estamos otra vez en la capital de Perú.

Faltan cuatro horas para el próximo vuelo hacia Arequipa, así que paseamos por el aeropuerto donde, también, se han de pagar tasas antes del próximo embarque. En una hora y media llegamos al aeropuerto de Arequipa, sobrevolando los Andes.


Un taxi nos lleva hasta el centro de la ciudad donde se encuentra el Hostal Verona, uno de los que teníamos como favorito por estar muy bien situado.

Nos refrescamos y salimos a conocer el centro de Arequipa, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, en la categoría «Cultural» en el año 2000.

Situada a 2328 msnm en la cordillera occidental de los Andes, la parte central de Arequipa está atravesada por el río Chili, de norte a suroeste que, a su paso, forma un valle denominado Valle de Arequipa o Valle de Chili.


Desde la ciudad se observan los conos volcánicos de los nevados Chachani (6075 m), Pichu Pichu (5664 m) y el bellísimo Misti (5822 m), que domina la ciudad.

La ciudad fue fundada el 15 de agosto de 1540 bajo la denominación de «Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunta», en nombre del marqués don Francisco Pizarro, y el 22 de setiembre de 1541 el monarca Carlos V, en Cédula Real, ordena que se la llame «Ciudad de Arequipa». Realmente esto fue una refundación y castellanización del gentilicio, porque ya existía una ciudad al que los incas llamaron "Ari qhipay".

Una leyenda cuenta que el inca Mayta Qhapaq recibió una petición de sus súbditos al llegar al valle del Chili, en el año 1170. Éstos le solicitaban el permiso de quedarse en el valle para poblarlo, pues quedaron maravillados por la belleza del paisaje y la suavidad del clima. El inca respondió "Ari qhipay" (en quechua: "Sí, quedaos") y fue éste el nombre que le dieron al primer asentamiento.


Foto sin autoría específica

A lo largo de la historia política de Arequipa se han suscitado múltiples levantamientos, que le valieron a la ciudad el adjetivo de «El León del Sur». Esta fama revolucionaria, conocida todavía entre los peruanos, se la ganó a través de numerosas rebeldías contra el poder central; los arequipeños tomaron las armas en un total de 14 revoluciones, siendo la primera en 1834 y la última en 1955. Bastará saber que la casi totalidad de estas revoluciones, algunas con impacto nacional, se armaron para defender la autonomía local, frente a una capital más y más centralizadora.

(Texto extraído de varias fuentes)

A Arequipa la llaman «Ciudad Blanca», por los edificios y templos coloniales de su Centro Histórico realizados en sillar, una vistosa piedra volcánica de color blanco muy abundante en la región.

Como otras ciudades -en las colonias españolas- fue construida siguiendo un patrón en cuadrícula. El corazón de la ciudad histórica está en la Plaza de Armas, de grandes dimensiones (110 x 110 m).

El 15 de agosto de 1540 se realiza un trazado, a cordel perpendicularmente, de cuarenta y nueve «manzanas o islas». Se midieron los lados y cada uno de ellos contaba con una longitud de «400 pies castellanos» (111,40 metros), separadas por calles de «37 pies castellanos» (10,30 metros), es así que el damero fundacional se caracteriza por la perfección en el trazado de las manzanas.

(Fuente: Wikipedia)

Tres de sus costados, este, sur y oeste, están delimitados por bonitos portales: el Portal de la Municipalidad (o Portal del Cabildo), el Portal de las Delicias (o Portal de San Agustín) y el Portal del Regocijo (o Portal de Flores).


Portal de la Municipalidad

Construida en sillar y de estilo neo-renacentista con cierta influencia gótica, la Catedral ocupa íntegramente el lado norte de la Plaza de Armas destacándose en toda su magnificencia. Fue construida en el siglo XVII y reconstruida a mediados del siglo XIX, debido a su destrucción por un incendio.

La fachada, formada por setenta columnas con capiteles corintios, tiene tres portadas y dos grandes arcos laterales y está rematada por dos altas torres renacentistas y estilizadas. Es el más importante edificio religioso neoclásico del país.


Entro y me quedo maravillada de sus grandes dimensiones. Su interior es hermoso: consta de tres naves en las que destaca el altar mayor, de mármol de Carrara y esculpido en Italia; el púlpito -donde se ve a Cristo derrotando a la serpiente maligna- es de madera de encina y fue tallado en Francia; la sillería del coro merece especial mención y a lo largo de la nave central destacan unas preciosas esculturas que representan a los doce apóstoles.



Al fondo, hay un órgano de origen belga, cuyo valor radica en ser uno de los más grandes de América del Sur.


La historia de este templo se inicia el día mismo en que se fundó la ciudad. Su configuración actual es el resultado de la sobresaltada acción de la naturaleza y algunas veces del azar: terremotos e incendios remitentes han destruido muchas veces sus muros. Fue duramente golpeada por el terremoto del año 2001, que asoló el sur del Perú, afectando seriamente sus torres.

En el sur-este de la Plaza de Armas, ubicada entre el Portal de la Municipalidad y el Portal de Flores, se encuentra la Iglesia de la Compañía de Jesús, construida a finales del siglo XVI, uno de los ejemplos más destacados de la llamada arquitectura mestiza.


En el centro de la Plaza, hay una bonita Fuente de bronce con tres platos coronados con la escultura de un duendecillo con una trompeta, conocida como Tuturutú.

Una leyenda cuenta que "El Tuturutú" era un personaje de baja estatura, que gozaba de la confianza del inca Mayta Cápac por ser su mensajero oficial ante los ayllus y soldados.


La principal función de la plaza hasta 1868 fue la actividad comercial, ya que funcionaba como un mercado abierto. En ese año fue prácticamente destruida por un terremoto, por lo que tuvo que ser reconstruida casi en su totalidad.

Ha oscurecido y se encienden las luces de la ciudad. La Plaza de Armas y los edificios iluminados que la rodean, hacen que se vea más bella, si cabe.


Portal de las Delicias


Y se forman corrillos de gente hablando, niños que juegan y ancianos sentados en los bancos, creando un ambiente casi festivo.


Al día siguiente partimos de la Plaza de Armas y, por la calle Santa Catalina, nos dirigimos al Barrio de San Lázaro -el más antiguo de Arequipa-, de callejuelas y plazas pequeñas muy bien ajardinadas. Las casas, construidas en sillar, están decoradas en su exterior por macetas con geranios rojos y farolillos en hierro forjado.


Cruzamos el río Chili, por el Puente Grau, para ver el Convento de La Recoleta, fundado en 1648 por los franciscanos. Este convento cuenta con una biblioteca con 25.000 libros, muchos de ellos de los siglos XVI hasta el XVIII.

Volvemos a cruzar el río en sentido inverso; esta vez por el Puente Bolognesi, el más antiguo de la ciudad (año 1577), que desemboca cerca de la Plaza de Armas.


Foto de podestaprensa.com, por no disponer de ella

En la calle San Francisco, la Casa Tristán del Pozo -construida a mediados del siglo XVIII- muestra el esplendor de la construcción colonial arequipeña, con un cuidadísimo patio en su interior. En la actualidad es la sede de un Banco.

Llegamos a la calle Moral, donde se ubica la Casa del Moral, también del siglo XVIII; uno de los edificios más importantes del barroco en la ciudad. El nombre de esta casona se debe a un antiguo árbol de moras que crece en su patio principal.


Pasadas las 17:30 h cruzamos la puerta del Monasterio de Santa Catalina, sito en la calle Santa Catalina. Esta ciudadela ocupa un área aproximada de 20 mil metros cuadrados y su distribución es similar a la de los primeros barrios de Arequipa. Fue construido para albergar a las hijas de las familias más distinguidas de la ciudad, con vocación religiosa, que podían cumplir con la exigencia de la dote de mil pesos de plata y cien pesos corrientes para alimentos.


Inaugurado en 1580 -bajo la advocación de Santa Catalina de Siena- como un centro de clausura absoluta y se mantuvo así hasta 1970, cuando se abrió una gran parte al público. En la actualidad, en la zona norte, todavía viven religiosas.

En el tiempo en el que hubo mayor población, vivieron alrededor de 500 mujeres de las cuales, sólo 180 fueron religiosas; el resto, eran las doncellas que servían a las religiosas, las niñas que vivían allí, como en un internado, y las refugiadas que se permitían en el convento por derecho de asilo.


Recorremos las pequeñas calles y placitas llenas de flores y fuentes, con nombres de ciudades españolas. Las paredes de los edificios están pintadas en tintes frescos: violeta, añil, tierra, naranja…



Está oscureciendo y se encienden farolillos aquí y allá, de tenue luz, creando un ambiente casi mágico. Estrechos callejones llevan a las diversas partes del convento: un gran templo, claustros, jardines, fuentes…



La cocina para las mujeres exclaustradas, llama la atención. Su ambiente me remonta siglos atrás. Funcionaba con carbón, leña y otros combustibles, por eso todas las paredes se ven tiznadas y los utensilios, que en ella se aprecian, son originales de esa época.



La lavandería fue construida en 1770, cuando Arequipa se abastecía de agua mediante acequias. En ella encontramos 20 medias tinajas. El agua corría por un canal central, que se desviaba a cada tinaja; en el fondo ponían un tapón, que luego de lavar quitaban y el agua corría hacia el canal subterráneo que llevaba los desechos al río.


Las celdas son como diminutas casas. En ellas hay el dormitorio con un catre, una silla, el reclinatorio y un crucifijo; la letrina; y una pequeña cocina con una mesa para comer, pues normalmente hacían vida sin salir de su celda.


Varias de estas estancias están iluminadas con lámparas de aceite o velas, recreando su origen. En alguna cocinilla han prendido el fuego, y es entonces cuando me pierdo en el camino del tiempo...

9 comentarios:

  1. Arequipa e arredores ficou por ver na nossa visita ao Peru. Para muita pena nossa. O nosso regresso ao Peru é inevitável. Muito bom, o post.
    Saludos de Portugal

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  2. Qué pena que no estuvistéis en esta zona!

    Sinceramente, vale la pena que volváis a Perú y...navegar por el río Ucayali, como hicimos nosotros!! Fué genial!!

    Um abraço!

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  3. Latinoamérica tiene muchísimo que ofrecer. Me gusta mucho ver que hay gran cantidad de artículos sobre los países de nuestro continente...porque valen muchísimo la pena desde lo cultural hasta lo paisajistico.

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  4. Tienes razón, Rosario. Latinoamérica tiene mucho que ofrecer. Nosotros ya hemos estado tres veces y hemos de volver!

    Saludos!

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  5. Mercè, trovava a faltar un post teu... i veig que has canviat el teu blog... estupendo!O també ho he fet pero em queden moltes coses per arreglar, manca temps!
    Quina maravella de ciutat és Arequipa! Jo vaig fer també aquesta ruta fa tres anys.
    Perú és un dels paisos visitats que més m'han agradat!
    Un petonàs.

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  6. Una ruta muy interesante. Y ver a los cóndores debe ser una experiencia muy bonita. Perú es un lugar que hace tiempo quiero conocer, y espero poderlo hacer pronto.

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  7. Bienvenidos al blog steppers!

    Este viaje a Perú ha sido muy enriquecedor y lo de los cóndores...ni te cuento.

    En próximas entradas hablaré de la visita al Machu Picchu, uno de mis sueños juveniles cumplido.

    Saludos viajeros!

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  8. Hola, Mª Mercè.
    Te agradecemos mucho la información sobre "Casal Rock" que nos hiciste llegar, y que hemos tenido el placer de publicar en nuestro blog.

    Un saludo afectuoso.

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  9. Este blog es realmente espectacular. Llegué gracias al bloguer Juan de "Historia y Presente". Qué bueno que te haya gustado el Perú, gracias por recomendarlo.

    Saludos desde Lima.

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