11 jul. 2009

Erice, sobre el Monte San Giuliano



A las 11:30 h., puntualmente, ha salido el avión de Ryanair dirección al aeropuerto de Trapani, en la parte occidental Sicilia. Dos horas después de salir de Barcelona estamos frente a una oficina de alquiler de coches, en el mismo aeropuerto siciliano. Hacemos los trámites pertinentes y enfilamos dirección Erice, situada a tan sólo 12 Km.

La carretera es zigzagueante e interminable, pero compensa las espectaculares vistas del mar, que parece estar al alcance de la mano. Erice se alza sobre el Monte San Giuliano, a 751 m. sobre el nivel del mar.


No se puede acceder al casco urbano en automóvil. Hay un gran aparcamiento para dejar el coche en el exterior de la Porta Trapani, de origen normando y entrada natural a la ciudad.

Virgilio ya cita a Erice en la Eneida, y la mitología dice que Dédalo aterrizó aquí. Lo único constatable es que los Elimos, lo poblaron desde el siglo XV al VIII a.C. Con suma probabilidad fue este pueblo el que introdujo el culto a la fertilidad que luego fenicios, cartagineses, griegos y romanos perpetuaron o incluso lo hicieron propio.

Pero la historia cuenta que fue fundada por los exiliados troyanos, que aquí desembarcaron después de la huida de Troya mezclándose con la población local, los Sicanos, y le dieron el nombre de Eryx (Έρυξ en griego). No fue una colonia griega, pero sí helenizada en gran medida.

Después de la expedición ateniense (del 415 a. C.-413 a. C.), fue aliada de Cartago. En 406 a. C. se libró en su costa una batalla entre cartagineses y siracusanos que estos últimos ganaron.

En la Primera Guerra Púnica volvió a estar en manos de los cartagineses y en el año 260 a. C. el general Amílcar Barca la destruyó y trasladó a sus habitantes al promontorio de Drepanum (hoy, Trapani), donde fundó la ciudad de este nombre. Eryx perdió toda la importancia que había tenido hasta entonces.

Del período romano se sabe muy poco, así como del bizantino.

Erice volvió a florecer en la Historia con la conquista de los árabes en el año 831 -llamándola Gebel Hamed (Montaña de Hamed) y promovieron el desarrollo económico del burgo.


Los normandos bajo el mando de Ruggero d’Altavilla la asediaron y conquistaron en el siglo XII dándole el nombre de Monte San Giuliano y es cuando adquiere el dibujo urbano de callejuelas sobre el que posteriormente se fueron edificando palacios, murallas e iglesias.

(Texto extraído de diversas fuentes)

Por la Strada Vittorio Emanuelle II ascendemos hasta la Piazza Umberto I, que aglutina la vida social de Erice.

A la izquierda, antes de la plaza, una callejuela nos abre a la explanada de la Chiesa Madre, construida en 1314 bajo el reinado de Federico III de Aragón. Su particular campanario, separado de la iglesia, es en realidad una torre de vigilancia levantada durante el mandato de la Corona de Aragón de 1315.


Paseamos por sus empinadas calles hasta llegar al Castello di Venere, en estado ruinoso, pero que sugiere tiempos de gloria cuando, allá por el siglo XII, se construyó sobre el Templo de Venus (Venere), pues Erice era sede del culto a Venus, la diosa de la fertilidad.


El Castello di Venere, con un escudo del emperador Carlos V presidiendo la entrada, está rodeado por los Giardini del Balio.


El marcado perfil de Erice, recortado sobre el Mediterráneo, era la primera referencia que tenían los navegantes cuando se acercaban a la costa oeste de Sicilia que revive aquí su pasado medieval.


Sus calles adoquinadas llevan la historia marcada en las piedras de sus empinadas cuestas.


Hoy, Erice, es un punto de veraneo de algunos sicilianos y extranjeros, donde poseen segundas residencias, pero sobre todo es un tesoro arquitectónico perfectamente conservado.

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