12 jul. 2009

Palermo, cruce de culturas



Llegamos a Palermo (en siciliano: Palermu), desde Erice, a última hora de la tarde; alojándonos en el Hotel del Centro, situado en Via Roma.

Temprano, y con el plano de la ciudad en la mano, salimos a recorrer la capital de Sicilia -una de las ciudades más pobladas y ricas culturalmente, del Mediterráneo Antiguo. Palermo ha conservado el testimonio de la cultura de todos sus conquistadores: fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos, catalano-aragoneses, españoles y austríacos; todos dejaron su huella en la ciudad.

Actualización:

En julio de 2015 fue incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, dentro del conjunto «Edificios de Palermo y catedrales de Cefalú y Monreale de estilo árabe-normando»

Los itinerarios o rutas se pueden plantear por épocas y estilos. Como casi siempre, lo más sugerente será callejear y descubrir Palermo a través de las sorpresas que depara cada esquina que se abre a importantes tesoros.

Lo cierto es que los vestigios de los diferentes conquistadores de la ciudad son tan variados que permiten coexistir la Piazza dei Quattro Canti, o Piazza Vigliena, donde convergen las dos vías principales de la ciudad: Corso Vittorio Emmanuele y Via Maqueda -situada justo en la parte posterior del hotel donde nos alojamos-, el bellísimo Duomo, o la Mezquita-Iglesia arabo-normanda de San Giovanni degli Eremiti.

La Piazza dei Quattro Canti, situada en el mismo centro histórico, fue proyectada a principios del siglo XVII por Giulio Lasso, quien estructuró las cuatro fachadas cóncavas de los palacios barrocos que dan a la plaza, en tres estilos: dórico, jónico y corintio en las tres plantas de los edificios.

La parte inferior posee cuatro fuentes que representan las cuatro estaciones; el primer piso contiene las estatuas de los reyes españoles Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Y sobre ellos, en el último piso, están las estatuas de las cuatro santas de Palermo: Oliva, Ágata, Ninfa y Cristina.


Una estrecha calle conduce hasta Piazza Pretoria, custodiada por el Palazzo Senatorio -actual Ayuntamiento- y por la Chiesa di Santa Caterina. En el centro se encuentra la Fontana Pretoria, a la que rodean numerosas esculturas.



A escasos 100 m. encontramos Piazza Bellini, donde está La Martorana, seguramente la iglesia medieval más conocida de la ciudad. Levantada en 1143 y donada ese mismo año a la orden de monjas benedictinas, cuyo convento -fundado por Eloísa Martorana- era contiguo a la iglesia.


A través del elegante campanario-pórtico, de cuatro plantas con ventanas bellísimamente decoradas y delicadas columnas ornamentadas del siglo XII, accedemos al interior dividido claramente en dos partes: la principal, con los techos decorados de mosaicos bizantinos (anteriores a los de la Capilla Palatina y más ricos), y otra con dos naves, añadidas en el XVII, con frescos muy bien conservados. Actualmente la iglesia se utiliza como centro de culto del rito ortodoxo griego.


Retomamos Corso Vittorio Emanuele hasta llegar al Duomo (Catedral) que, por haber vivido muchas civilizaciones en la ciudad, este edificio ha sufrido continuas restauraciones; la última de ellas en el siglo XVIII.


Fue templo paleocristiano, iglesia bizantina, y mezquita después de la conquista de los árabes en el siglo IX. Actualmente se pueden contemplar varios estilos: gótico, gótico-catalán y neoclásico y alguna columna de cuando fue mezquita. De la fachada principal, arrancan dos arcos ojivales que se rematan sobre el Palazzo Arcivescovile (Palacio Arzobispal).


Seguimos por la misma calle y llegamos a Porta Nuova, construida en el siglo XVI para celebrar la llegada del emperador Carlos V a Palermo en el año 1535, tras haber vencido a los tunecinos, y marca el límite entre la ciudad vieja y la nueva.


Justo al lado está el Palazzo dei Normanni. Nuestro interés es ver solamente la Capella Palatina, decorada con mosaicos bizantinos de la época árabo-normanda de la ciudad, pero para acceder a ella se ha de pagar la entrada a todo el recinto y el precio es de 8,5€, que hemos encontrado abusivo.

Detrás del Palazzo dei Normanni, arranca Via dei Benedettini, donde se encuentra la Chiesa di San Giovanni degli Eremiti, cuyos orígenes se remontan al siglo VI. Más tarde, después de la conquista musulmana de Sicilia, fue convertida en mezquita; y con la llegada de los normandos y su establecimiento en sur de Italia, fue devuelta a los católicos.

De entre todos sus elementos arquitectónicos sobresalen sus cúpulas rojas, en las que se evidencia la permanencia de la cultura árabe en la isla en la época de su reconstrucción, en el siglo XII.


Callejeamos hasta llegar a Piazza Giuseppe Verdi, para contemplar el Teatro Maximo, presidido por una fachada en la que se muestran seis grandes columnas corintias. Es considerado unos de los más afamados teatros líricos de Italia. Los cinéfilos no olvidarán las últimas escenas de El Padrino III filmadas en la escalinata y el teatro.


Por Via Ruggero Settimo llegamos a Piazza Castelnuovo para admirar el Teatro Politeama Garibaldi, construido entre 1867 y 1874 siguiendo un curioso estilo pompeyano. El frontal representa un altorrelieve en bronce, la Cuadriga dell’Apollo con dos genios a caballo que recuerda el estilo de los teatros vieneses.


Todas las callejuelas de Palermo me recuerdan al Barrio Gótico de Barcelona o al Barrio de la Barceloneta, también en la Ciudad Condal: edificios con dos plantas, balcones con barandillas en hierro forjado, ropa en los tendederos a la vista de los transeúntes, capillitas con santos o vírgenes y niños correteando.



Antes de salir de la ciudad con el coche, para seguir ruta, llegamos hasta las Catacombe dei Capuccini, situadas bajo el homónimo convento, en Via Cappuccini. Es una de las visitas turísticas más dispar y morbosa que hayamos podido contemplar.

Desde el siglo XVII los frailes comenzaron a enterrar a los palermitanos que podían sufragarse el costoso proceso de momificación que descubrieron los monjes.

Básicamente, los pasos que llevan a la conservación de los cadáveres pasan por mantener el cadáver en una cueva de ambiente muy seco para que el cuerpo "sude" la humedad -durante ochos meses- y, posteriormente, exponerlo al sol en una terraza tras un baño de vinagre hasta que la piel se acartone, dotando a los gestos de la cara muecas grotescas y desencajadas.


Inicialmente todos los cuerpos tenían ojos de cristal, que los soldados estadounidenses saquearon tras el desembarco durante la II Guerra Mundial.

La mayoría de las momias expuestas en las catacumbas -unas 8.000- datan del siglo XIX. Ataviadas con sus mejores galas, las momias están colocadas en hileras, de pie, tumbadas o colgadas, y ordenadas por sexo, edad y condición social.


Son especialmente macabras las momias de los niños, en especial la de una niña de dos años embalsamada en 1920 y cuyo cuerpo se conserva casi intacto.


Menos mal que hemos estado solos durante el recorrido, pues hubiera visto movimientos donde no debían haberlos.

13 comentarios:

  1. ¡Lo que he disfrutado haciendo este viaje en tu compañia, Mª Mercè!
    Si tengo la suerte de ir allí, imprimiré todos tus apuntes, no necesitaré guía alguna.. la tuya es soberbia..
    Mille bisous, ma chérie!

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  2. Déu n'hi do el teu viatget a Sicília. M'ha impressionat aquesta catacumba i les seves mòmies a les afores de Palerm. M'agrada com exposes el viatge en forma de diari. Molt ben documentat i molt amè. Aniré passant pel teu blog. És força interessant per a tots aquells a qui ens agrada viatjar. Salut i fins una altra entrada.

    Gràcies per fer-te seguidora del meu blog. Espero que t'agradi!!!

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  3. Hola amiga Merce. Depois de vermos as tuas fotografias ficamos com uma imensa vontade de regressar a Italia e explorar a Sicilia.
    Besos

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  4. M'agradat molt aquest viatge a Sicilia, en quina temporada has viatjat? ha sigut aquest any oi? Saps si val la pena també fer les illes Eolias?
    Ua abraçada!

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  5. Josep, apunta't Sicília entre els teus viatges pendents.
    Val la pena!

    Salutacions!

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  6. Hola Aventurer@:

    El viatge el vaig fer el passat febrer.

    Crec que les illes Eolias és un lloc per a visitar. No hi varem anar per manca de temps, però sabem que haurem de tornar.

    Abraçades!

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  7. Buscando en Internet pueblos siciliano (mi deseo es ir a Sicilia alguna vez) encontré este diario... Bellísimo. Gracias.

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  8. Hola cristina, bienvenida!!

    Cuando vayas a Sicilia, si te gusta la Historia, vas a disfrutar muchísimo. Cada calle, cada esquina, cada plaza tiene su lugar en la Historia.

    Un abrazo!

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  9. ¡Que ganas tengo de ir!
    Ya falta menos.
    Besos.

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  10. Gracias Ma Merce!!estoy viajando a Sicilia en mayo y todo lo que has compartido es excelente!, desde Argentina, te saludo!

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  11. Hola, rutie...

    Muchas gracias a ti por dejarme este valioso comentario, pues veo que mis relatos sirven para alguien.

    Un cordial saludo!

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  12. Que bonito todo Mercè!!! Pero que repelus las momias jejeje.

    Un abrazo

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  13. Tnsi...

    Por las momias ni te preocupes. No hacen nada!! ;-))

    Saludos!

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