13 sept. 2008

Chengdu. Monasterio budista Wenshu Yuan


Amanece lloviendo. Decidimos visitar el Monasterio budista Wenshu Yuan, el mejor conservado de Chengdu.
Desde el alojamiento, en una hora a pie, llegamos a un área protegida por el ayuntamiento: calles empedradas súper limpias y decoradas, tiendas y paz; mucha paz se respira por aquí.



Llaman la atención espacios publicitarios, puestos por el ayuntamiento, donde se apela a las buenas costumbres como, por ejemplo, no escupir en el suelo -costumbre muy arraigada en China-, que las autoridades intentan corregir.

Entramos en el recinto del Monasterio Wenshu Yuan. Un templo centrado en el culto más que en el turismo, donde se ve un buen número de creyentes realizando sus oraciones y ofrendas.



Construido durante la dinastía Tang (618-907 d.C.), es el templo budista mejor conservado de toda la ciudad de Chengdu. Ocupa un área de 5,5 hectáreas y está dedicado al dios Wenshu.


El complejo del templo consta de doscientos edificios decorados con bajorrelieves y cerca de cuatrocientas estatuas de Buda, además de jardines y pequeños lagos.



Pasamos frente un pabellón abarrotado de mujeres, de todas las edades, que realizan un canto previo a la comida que les dan los monjes gratuitamente.

Arrecia la lluvia, que no nos ha abandonado en toda la mañana, y nos refugiamos en un local dentro del recinto del monasterio, donde los nacionales charlan, beben té y comen pipas; muchas pipas, cuya cáscara va escupida directamente al suelo. Pasamos un par de horas muy agradables observando, mientras tomamos té.


Es hora de comer. Regresando dirección al alojamiento, un cartel en un restaurante nos llama la atención: Hot Pot y decidimos probarlo.

Subimos unas escaleras, que parecen las de un palacio, y entramos en una sala para 600 comensales o más, en la que sólo hay ocupadas dos mesas (todo lo visto, de momento en China, es a lo grande).

Nos ubican en el mejor sitio de la sala. Una sonriente camarera trae la lista de las diferentes viandas, que sirven para completar el menú del Hot Pot. Amablemente nos va indicando qué raciones queremos; decimos yes a todo, hasta que tenemos un momento de cordura y decimos no, no more.

Traen un carro con la comida y llenan la mesa de platos con alimentos crudos y diferentes salsas, con los que no sabemos qué hacer. La simpática camarera nos echa una mano.


El Hot Pot es una comida típica de la provincia de Sichuan. Muy picante generalmente. Es como una Fondue, pero china.

En el centro de la mesa -preparada para este fin- colocan una caldera con caldo y verduras, que se va manteniendo caliente gracias a un fogoncillo eléctrico; repartidos sobre la mesa hay platos con carnes diferentes, verduras, setas, huevos, mariscos y pescados. Con los palillos se introduce la comida brevemente en el caldo. Luego se unta en alguna de las salsas, que también han servido y… ¡a la boca!


Hemos tenido la precaución de pedir que en el caldo no pusieran guindillas, algo que les gusta mucho a los chinos y a lo que no estamos acostumbrados.

En el Sim’s descansamos un par de horas hasta que nos recoge una van para llevarnos al aeropuerto. A las 18:55 h. volaremos hasta Lijiang, más al sur; a 562 km de Chengdu.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Si quieres, deja un comentario. Te responderé a la mayor brevedad posible.
¡Gracias!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...