13 dic. 2009

Reserva Nacional Maasai Mara. Primer día de safari: 4 "Big five"


Antes de salir de Barcelona contactamos con Peter Mburu, propietario de High Peak Safaris, con el que haremos un safari de cuatro días por el Maasai Mara (La palabra "safari", en swahili quiere decir "viaje").

Primer día de safari

Peter nos recoge -frente al hotel- con Joseph, el conductor. Durante el trayecto vamos pasando por diferentes poblados donde se observa, desde la carretera, la vida diaria de la gente. Me horroriza ver a niñitos jugando al borde de la carretera, sin vigilancia alguna. ¿Será que tenemos a nuestros hijos sobreprotegidos?

Cruzamos el Great Rift Valley (Gran Valle del Rift) bajo un sol abrasador y llegamos a Narok donde comemos, e inmediatamente después seguimos ruta hacia el campamento.


El paisaje que se presenta ante nosotros es la consecuencia de una sequía muy severa. Peter comenta que este año no ha habido la "gran migración", pues la falta de lluvias afecta a los dos países protagonistas de tan magno espectáculo: Kenia y Tanzania.

A las afueras de un poblado maasai está el campamento donde pernoctaremos las próximas noches; la tienda, de color verde militar, tiene dos camastros sin mosquiteras. Hemos de hacer uso de nuestros sacos de dormir. Los aseos… Todo muy cutre.


Dejamos las mochilas y a las 16:15 ya estamos en la entrada de la Reserva Nacional del Maasai Mara, situada al sudoeste de Kenia. Es la continuación natural de las llanuras del Serengeti, en Tanzania. Se llama así porque la tribu maasai habita dicha zona y por el río Mara -que lo cruza de norte a sur-, llegando hasta el Great Rift Valley.


Frente a nuestros ojos se extiende la inmensa sabana salpicada de acacias y matorrales y, en el horizonte, suaves colinas tapizadas por praderas evocan el paisaje africano de películas como "Mogambo".



Enriqueciendo este paisaje vemos gacelas Thomson, impalas, babuinos, jirafas de seis colores -o jirafa maasai- de cuatro metros y medio de altura, cebras, ñus, avestruces machos (color negro) y hembras (color gris), las cuales pueden llegar a correr a 72 km/h.





En África presumen de tener a los Big Five (Cinco Grandes): búfalo, rinoceronte, león, elefante y leopardo. En esta primera hora de "safari" ya hemos visto al búfalo.


El corazón se me acelera cuando en un margen de la pista, por donde circulamos, veo un hermoso león macho que descansa. Al oírnos, se incorpora, otea el horizonte, emite un estruendoso rugido y empieza a lamer sus portentosas patas. Lo tengo tan cerca… Sólo nos protege la carrocería del vehículo. No estoy viendo uno de los miles reportajes de TV; estoy frente a él. Frente al "rey de la selva".



No muy lejos, una veintena de buitres está dando buena cuenta de un cadáver de búfalo. Quizás son los restos de la comida del león. Sin piedad meten sus largos cuellos en los despojos, hurgando para encontrar una sabrosa parte que llevarse al buche.


Una pequeña familia de elefantes se cruza en nuestra ruta. La matriarca busca hojas frescas para dar de comer a su prole. Tienen la piel seca, sin rastro de haberse bañado en muchos días.


Seguimos por las pistas de la reserva y Joseph reduce drásticamente la velocidad: ahí, a tan sólo unos 10 metros, sobre un pequeño montículo, un bellísimo y poderoso leopardo contempla la puesta de sol. El leopardo. El animal más difícil de encontrar y fotografiar.


Estamos más de 20 minutos frente a él. Y Joseph repite una y otra vez: "I’m happy" (Soy feliz). Todos lo estamos. En tan sólo dos horas hemos visto cuatro de los cinco grandes.

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