7 mar. 2010

Bukavu (VI): Hospital Panzi


Circulamos por un camino de tierra en muy mal estado, sorteando personas, bicicletas y algún que otro carro tirado por mulas, hasta que llegamos al Hospital Panzi, en las afueras de Bukavu.


Mi interés en esta visita es para hablar con alguna de las mujeres que ha sufrido mutilaciones genitales por parte de alguna de las guerrillas que todavía actúan en el Congo, y del ejército congolés en algunos casos.

Vamos al despacho del director, el Dr. Denis Mukwege, para que nos autorice la visita. En estos momentos está pasando consulta y es su secretario el que nos acompaña. Actualmente hay 273 mujeres con edades entre los 5 y los 80 años. Ha llegado a haber 350. Y cada día, llegan más y más.

En un cobertizo -alejado del resto de las instalaciones del hospital- hay un numeroso grupo de mujeres, de todas las edades, a la espera de que les traigan la comida.


Hablo con una enfermera y cuenta que a alguna de estas mujeres no se le ha podido reconstruir la zona genital por los destrozos que ha sufrido con palos, botellas de vidrio rotas o cualquier otro instrumento que las ha dañado brutalmente. Todas ellas reciben ayuda psicológica y psiquiátrica. Ha habido intentos de suicidio: ahorcamientos, o se arrojan al lago para ahogarse…


Se acerca una joven mamá, con su preciosa niñita, a saludarme. Le hago carantoñas a la niña y no sonríe. Mira sin ver. Entonces sé que, con tan sólo cinco años, ya la han desgarrado física y psíquicamente.

Al cruzar el umbral de la puerta de la gran sala de hospitalización se percibe un fuerte hedor. Aquí están las que acaban de llegar o que recién han sido operadas. Las que no guardan reposo en la cama casi no pueden caminar y van como zombis.



Una anciana pasa por mi lado. La saludo y ni se da cuenta: tiene la mirada perdida y, quizás, el pensamiento en el día que la violaron. Tiene 80 años a sus espaldas.

Las salas están permanentemente cuidadas y vigiladas por enfermeras. Les pregunto cómo pueden soportar todo esto. Recibiendo ayuda psicológica continuamente -me dicen-, sino sería imposible pasar más de 24 horas aquí.


Salimos del hospital con el corazón destrozado. Y el llanto se apodera de mí.


Anotaciones:

- Ante la imposibilidad de hacer fotos, porque no hemos tenido el valor para hacerlas, las que ilustran este texto son de Paula Allen

- Adjunto el vídeo "Descubriendo la Verdad", donde se estudia el papel que los Estados Unidos, aliados de Ruanda y Uganda, han desempeñado en el desencadenamiento de la mayor crisis humanitaria en los albores del siglo XXI



Creo que algún día, más pronto o más tarde, regresaré a esta zona de la República Democrática del Congo.


6 comentarios:

  1. Hola amics: us vaig seguint a poc a poc por manca de temps. A`frica es un continent que conec apenes, i m'agrade com ho aneu describint. gracies per compartir. Salud!

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  2. Hola Montserrat, benvinguda al blog.

    Esperem que gaudeixis dels relats dels nostres viatges.

    Salutacions!

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  3. Tu blog ha sido nominado por un@ de tus lector@s.
    Suerte!!

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  4. Maria Mercè, m'has deixat amb llàgrimes als ulls. És increible que aixó estigui passant...però malhauradament passa en molts paisos africans... Impressionat el relat...
    Veig que et ficas a tot arreu,ets molt valenta... Una forta abraçada i boncap de setmana...

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  5. No tengo palabras...totalmente desgarrador.
    Gracias por hacer que no las olvidemos.

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  6. Verónica, sé que es un relato muy duro, pero como dices he de intentar de que no se olvide.
    Un saludo.

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