23 mar. 2010

Segunda visita a Ruanda. Butare y Gikongoro (Murambi Genocide Memorial Centre)


Estos tres días en Bukavu han sido muy intensos. Y es imposible ignorar lo que hemos visto y vivido. En una salita del hotel esperamos al padre Donato para despedirnos. Hemos de continuar nuestro viaje.


Nos acompaña en su coche hasta Cyangugu, la frontera de la RDC con Ruanda, que está a unos 6 Km. de Bukavu. Al despedirnos, le digo: "Padre, escóndase, no se deje ver mientras las aguas estén revueltas. No necesitamos un mártir. Lo necesitamos vivo". Parece que estas palabras, salidas de la boca de alguien que no es del círculo del misionero, le han llegado al corazón, me dice que así lo hará y que tendrá mucho cuidado. Hay muchas jóvenes que dependen de él.

Hacemos los trámites fronterizos y, ya en el lado ruandés, subimos a un bus que nos lleva hasta Butare, en seis horas.


Durante el trayecto volvemos a disfrutar del verde paisaje de Ruanda y, por primera vez, vemos prisioneros trabajando en los campos de cultivo, vigilados por soldados. Estos prisioneros son los condenados en los Gacaca -un juicio tradicional que se realiza en los pueblos-, directamente implicados en el genocidio ruandés. Se les distingue por su vestimenta de color rosa pálido.

El autobús nos deja en un cruce de carreteras a 4 Km., de la ciudad. Como el trayecto ha sido largo, decidimos ir caminando.


Empieza a llover y no nos queda más remedio que subir a una de las motos-taxi, que nos lleva hasta el Ibis Hotel . Justo al entrar en la habitación se desata una gran tormenta, que nos impide salir a explorar los alrededores.

Al día siguiente, en un matatu, nos dirigimos hasta Gikongoro situada a 30 kilómetros, y desde aquí, caminando unos 4 Km., llegamos al Murambi Genocide Memorial Centre, situado en una escuela de secundaria en desuso desde el genocidio.


En este recinto tuvo lugar una brutal masacre durante el genocidio de 1994, mientras el mundo se dedicaba a observar sin intervenir. Más de 40.000 personas murieron en tres días -del 19 al 22 de abril de 1994-. Estas víctimas se refugiaron en los edificios de la escuela, llamada "École Tecnique Officiel", que se estaba construyendo en aquel tiempo.


En un primer momento intentaron esconderse en la iglesia, pero tanto el obispo como el alcalde los metieron en una trampa diciéndoles que en la escuela -situada sobre una pequeña loma- estarían protegidos por las tropas francesas.

Los soldados franceses habían desaparecido. Llegó un camión lleno de milicianos y soldados hutu interahamwe y apartaron las barricadas, que habían levantado los refugiados tutsi. Rodearon la zona y empezaron a disparar. Los tutsi sólo tenían piedras para defenderse. A los que intentaban escapar los baleaban o mataban a machetazos.

Los cadáveres fueron enterrados en fosas comunes con cal viva, pero en 1995 los vecinos de los pueblos cercanos decidieron desenterrarlos. De éstos, unos 20.000 están actualmente expuestos en lo que hubieran sido las aulas. El resto ha recibido sepultura.

Cuando llegamos al recinto un señor es el que nos recibe y nos explica que quedaron sólo dos supervivientes, que son los que explicaron cómo fueron las matanzas.

Hay 24 salas donde están los cadáveres. El guía abre las seis primeras y nos asomamos a su interior. Con horror distinguimos cuerpos de bebés, niños y adultos encima de mesas. Están tan bien conservados que, claramente, se les ve las expresiones faciales.





No llego a la quinta sala abierta. No puedo con tanto horror y rompo en un silencioso llanto. El guía lo advierte y saca de su bolsillo un paquete de pañuelos de papel, y me lo da.

Regresamos a Butare con el corazón encogido.

3 comentarios:

  1. M'han impactat moltíssim les fotografies de la masacre... Veure-ho en directe deu haver sigut una experiència francament dura i difícil...

    ResponderEliminar
  2. Siempre da gusto visitar tu blog.
    Un sld.

    ResponderEliminar
  3. Mª Mercè... No sé cómo decírtelo, pero tengo que decírtelo... si no entro más a tu blog, es porque lo haces tan detalladamente que nos permites vivir contigo las penalidades, las incomodidades, las tristezas silenciosas... Y ya sabes que yo, en ocasiones y por mi empatía, tengo que alejarme de relatos así... Entro muchas veces sin dejarte comentarios, porque no puedo leerlos de un tirón, a medio relato lo tengo que dejar, para ponerme a llorar en silencio, pensando en lo hipócritas que somos la gente del llamado "primer mundo". Simplemente se nos estropea el móvil, y corremos a cambiarlo por otro... No podemos pasar sin él. Y por otro lado, nos vamos uniendo a "causas solidarias"... pero sólo firmando, dejando un saludito, poniéndolo en nuestra red social... Y poco más. Hipocresía en su estado más puro.
    Por eso me encanta leerte, nos haces pensar que estamos a tu lado, haciendo de verdad algo por las injusticias humanas... Aunque en realidad, no sea así.
    Tú, con tu saber hacer, escribir, y pensar, nos dejas sentirnos un poquito más "humanos"...
    GRACIAS por ser como eres, Mª Mercè.
    Y gracias por permitirnos viajar contigo en estos "Mil Camins" que nos transportan hacia la humanidad...
    Mil besos, querida amiga!
    --ROSER-- ♥ ღ (+_+) ღ ♥

    ResponderEliminar

Si quieres, deja un comentario. Te responderé a la mayor brevedad posible.
¡Gracias!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...