26 abr. 2010

Gante, la bella ciudad medieval


Tenemos ganas de hacer un viaje muy diferente a los últimos. Éste será un viaje para empaparnos de cultura, historia y bellezas arquitectónicas.

A las 10 de la noche, tras dos horas de vuelo desde Barcelona a Bruselas (Brussel, en flamenco; Bruxelles, en francés) y de 20 minutos de tren desde el aeropuerto Zaventem hasta la Gare de Bruxelles Nord, llegamos al Hotel Queen Anne, a 300 metros de la estación, donde pernoctaremos hoy.


Por la mañana temprano nos dirigimos a la estación de tren y subimos al primero que sale con destino Gante (Gent, en flamenco), a 55 Km. de distancia. En la estación Gent Sint-Pieters dejamos el equipaje en un armario de consigna y nos disponemos a visitar la ciudad en un día lluvioso, frío y gris.

A medio camino entre Brujas y Bruselas, Gante fue, en el s. XVI, la ciudad más grande de Europa al norte de los Alpes, después de París. Aquí nació el Emperador Carlos V (I de España), en el año 1500. El Emperador y el hecho de que esta ciudad fuera residencia de los Condes de Flandes, hizo de ella una de las ciudades más importantes en la Europa de su tiempo. Ello ha quedado reflejado en su atractivo centro medieval y en la gran abundancia de edificios históricos.

Sin plano de la ciudad y guiados solamente por la intuición, recorremos las tranquilas y limpias calles de esta ciudad universitaria sin que tardemos mucho en conectar con las primeras señales que nos indican el camino a seguir. Un agradable paseo por la orilla de un canal, con refinadas casas en ambas orillas y abundantes puentes que las unen, nos dirige al centro histórico.


Llovizna constantemente y quizá sea éste el motivo por el que apenas se ven turistas por un centro histórico repleto de edificios bellísimos, llenos de historia, y cuya arquitectura ha sabido mantener el paso del tiempo, haciendo frente a la corrupción urbanística tan en boga en nuestras ciudades.

Tres torres son el símbolo más reconocible de la ciudad: el campanario de la Catedral de San Bavón, la torre de la iglesia de San Nicolás y la Torre Belfort.

Hacemos una breve visita a Sint-Baafs Cathedral (Catedral de San Bavón), espléndido edificio en el que se mezclan los estilos románico, gótico y barroco; es la sede de la diócesis de Gante. En ella fue bautizado el Emperador Carlos I de España y V de Alemania.


Sint Niklass (Iglesia de San Nicolás), es una de las más antiguas de Gante. Su construcción se inició a principios del siglo XIII, reemplazando a una iglesia románica ubicada en el mismo lugar y que se incendió en 1176. Situada junto a la Catedral de San Bavón, se terminó de construir en 1250 y se caracteriza por utilizar piedra de tono azul grisáceo. La torre del crucero es única. Actúa como una linterna natural, dejando penetrar los rayos de luz e iluminando el centro de la iglesia. La restauración se inició en 1960 y todavía no ha concluido.



Sus 95 metros de altura hacen que Beffroi (Torre de guardia o Campanario Belfort, s. XIV), posiblemente, sea el campanario más alto del mundo. Provista de un bello reloj y ventanas con arcos ojivales, está coronada por una veleta en forma de dragón, que fue el símbolo del poder que alcanzaron los gremios medievales.


A través de los siglos ha servido no sólo como campanario para anunciar la hora y dar avisos, sino también como torre de vigilancia fortificada y depósito de los tesoros de la ciudad. El 4 de diciembre de 1999 fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

Por un precio asequible entramos en el recinto y subimos en ascensor hasta los 65 metros de altura. Desde lo alto se divisa buena parte del centro histórico de la ciudad, que no disfrutamos por las inclemencias del tiempo: el día nublado, el viento que sopla fuertemente y la lluvia nos obligan a guarecernos en el interior. No obstante, sólo por el hecho de ver en una sala el carillón que hace tocar a las 54 campanas pequeñas y a toda la maquinaria en funcionamiento, se justifica la visita.


Justo al lado de la céntrica Sint Veerleplein, se encuentra Gravensteen (Castillo de los Condes), una impresionante fortaleza rodeada por un foso y cuyos orígenes se remontan al 1180 (el que hoy vemos está reconstruido totalmente). A lo largo de la historia, el castillo fue residencia de los Condes de Flandes, Casa de la Moneda, prisión e incluso fábrica de algodón. No lo visitamos por dentro.


Sint Veerleplein, es tristemente célebre por las ejecuciones públicas que en ella tuvieron lugar. Desde 1407 hasta finales del siglo XVIII fue el único sitio de ejecución en todo Flandes a los falsificadores de dinero. Éstos eran ajusticiados aquí por la ubicación cercana de la Casa de la Moneda. Los arrojaban a un caldero de aceite o de agua hirviendo.

A media tarde regresamos a la estación de tren, no sin antes detenernos en una de las áreas más bonitas del centro de la ciudad, la que conforman las calles Graslei (Muelle de los herboristas) y Koornlei (Muelle de los graneros) a lo largo de las orillas del río Leie (Lys), donde se ubicó el antiguo puerto de Gante. Ambos nombres refieren a los productos que eran comercializados o almacenados.


De entre el grupo de casas levantadas a lo largo del río Lys, en el periodo comprendido entre los siglos XII y XVII, dos sobresalen por su relación directa con la riqueza y el poder que atesoraban los gremios medievales. La primera, Spijker, es el edificio más antiguo de la calle Graslei, fechado de finales del siglo XII y principios del XIII. En él se almacenaba durante dos o tres semanas, como reserva en caso de hambruna, el trigo y otros cereales que los barcos transportaban vía Gante, siendo ésta la ciudad que tenía el privilegio de hacerlo.


Spijker, la tercera desde la izquierda de la foto

Y la segunda, Gildehuis van de vrije Schippers, conocida como la de los marineros, un bello edificio de fachada gótico tardío construido en 1355. Posteriormente fue reconstruido y vendido -en 1530- al poderoso gremio de los marineros, el cual tenía la exclusiva del transporte en el muelle de Gante.


Gildehuis van de vrije Schippers, la primera a la izquierda de la foto

Las pocas horas de que hemos dispuesto para visitar Gante nos saben a poco, pero hemos de continuar el viaje en el primer tren que pase con destino a Brujas (Brügge, en flamenco; Bruges, en francés), a 45 kilómetros de distancia, llamada la Venecia del Norte.

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