29 abr. 2010

Volendam y Marken


Frente a la Estación Central subimos al bus 116 que, en menos de una hora, nos deja en la parada Volendam Visserstraat del pueblito de pescadores de Volendam, situado a 20 Km. de Ámsterdan.


Nos adentramos en este lugar respirando paz y tranquilidad, lo mismo que deben respirar sus habitantes cada día. Casitas de obra vista, con la parte superior recubierta de madera pintada en tonos verdosos; el tejado a dos aguas; marcos de puertas y ventanas pintados de blanco; ventanas con visillos, que se apartan para exhibir el interior; macetas con coloridas flores; calles limpias y sin apenas tráfico; sin rastro de cables de teléfono y de electricidad; estrechos canales con patos... Esto es Volendam.




Llegamos al puerto y todo cambia: tiendas de artesanía, restaurantes, terrazas... y turistas.


¿Qué ver en Volendam? Realmente es difícil hablar de algo en particular ya que, lo que merece la pena de Volendam, es pasear por sus calles.

Un ferry nos transporta en 20 minutos hasta otro pueblito con encanto, Marken. El puerto -abrigado por casitas de madera de sugestivos tonos verdes, con los marcos de puertas y ventanas blancos-, es sencillamente una imagen de postal. Y al igual que en Volendam, las ventanas de las casas están concebidas como un escaparate: en vez de ocultar el interior, lo exhiben; los visillos de encaje se apartan para que el viajero o caminante curioso pueda mirar y en el alféizar, hay macetas y figuras que embellecen la ventana hacia fuera.



Marken -actualmente una península- fue construido en una pequeña isla en el siglo XV para los pescadores. Las mareas y las frecuentes inundaciones obligaron a sus habitantes a levantar terraplenes y construir sus casas de madera sobre ellos. Cuando la mayor parte del terreno escarpado de la isla fue ocupado por viviendas, se inició la construcción sobre palafitos de madera, una medida que permitía al agua pasar bajo las viviendas sin causar problemas.

Hasta que no se cerró el Mar de Zuider, en 1959, la gente de Marken vivió principalmente de la pesca y al pueblo sólo se podía llegar por mar. Desde entonces se puede llegar por el dique que lo conecta a tierra firme.

Adentrarse en este pueblito es contemplar casitas rodeadas de césped y canales de agua a sus puertas, ropa tendida, flores y árboles en flor. Y estrechos callejones con rincones idílicos. Y más allá de las casitas, la verde campiña.




Desde Marken, un autobús nos vuelve a llevar hasta la Estación Central de Ámsterdam, en 45 minutos.

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