8 ago. 2011

Duhok y Zarathustra


Todavía en Silopi (Kurdistán turco), subimos en un taxi compartido que nos lleva hasta la frontera con Irak. En su interior, dos mujeres y una niña me miran con reprobación por la ventanilla: estoy fumando. Tiro el cigarrillo antes de entrar, y les digo: "Assalamu'alaikum" y, esbozando una amplia sonrisa, me responden: "Wa alaikum assalaam".

Todos los pasajeros entregamos nuestro pasaporte al taxista, quien se encargará de tramitar la salida de Turquía y la entrada al Kurdistán iraquí.

Cruzamos un puente entre fronteras sobre el bíblico río Tigris. Lástima que no pueda mojarme los pies como lo hice en el Éufrates, en 1988, la primera vez que estuve en Siria, o en el Nilo en Uganda, en 2009.


Llegamos al edificio de la aduana con el Kurdistán. Hay mucha gente esperando que les devuelvan el pasaporte ya sellado. Mi compañero y yo nos sumamos a ellos. Nuestras compañeras de viaje son iraquíes y no las hacen esperar.

Habíamos leído, en distintos foros o blogs, que es una frontera muy lenta con esperas de hasta cuatro horas y que los policías hacen un montón de preguntas. Pero en 30 minutos tenemos los pasaportes con un flamante visado que nos autoriza a estar 10 días en el Kurdistán iraquí.

Apuntes sobre el Kusdistán iraquí:

La guerra Irán-Irak en la década de 1980 y el genocidio de Al Anfal arrasaron la población del Kurdistán.

Según diversas valoraciones, más de 100.000 personas murieron y más de 3.000 localidades fueron destruidas durante esa campaña, que provocó también un desplazamiento masivo de la población kurda hacia las regiones fronterizas de Irán y Turquía.

Entre las operaciones que se sucedieron en el período 1987-1989, destaca, por ejemplo, el ataque en el que la población de Halabja -en 1988- fue gaseada y 5.000 personas murieron; -localidad que visitaremos en los próximos días.

En 2005, ya en tiempos post-Saddam, se creó una nueva Constitución iraquí en la que se establece que el Kurdistán iraquí es una Región Autónoma, reconocida por Irak y las Naciones Unidas.

El Kurdistán tiene las tasas más bajas de pobreza y el más alto nivel de vida en Irak. Es la región más estable y segura del país, donde ni un solo soldado extranjero ha muerto, o ha sido herido, o secuestrado desde la invasión de Irak en 2003. Su economía es floreciente gracias a la industria petrolera.

Los kurdos son en su mayoría musulmanes sunníes, aunque una importante minoría todavía sigue la religión tradicional kurda, el yazidismo -una antiquísima religión minoritaria-, la cual es una mezcla de las religiones zoroastrianas, judías, nestorianas y musulmanas.

Duhok, Erbil y Sulaymaniyah forman la actual región de Kurdistán; regiones que conoceremos en este viaje.


Algunas anotaciones sobre la situación actual (Enero 2015):

- La Guerra contra el Estado Islámico es el conflicto desatado el 5 de junio de 2014, cuando el Estado Islámico, junto con militantes suníes leales a la antigua dictadura baazista secular de Sadam Husein y tribus antigubernamentales, lanzaron una ofensiva contra los ejércitos de Irak y Siria.

El 29 de junio, el Estado Islámico declaró un califato que incluía a Siria e Irak. Abu Bakr al-Baghdadi, líder del grupo, fue declarado «Califa y líder de todos los musulmanes».

- Situación límite para miles de refugiados cristianos en Irak, artículo firmado por Antonio Pampliega.

- La minoría Yezidi amenazada de exterminio por los islamistas.

- Desde Erbil a Dohok, viaje en el Kurdistán iraquí entre las ambiciones autonomistas y las derivas islamistas.

En ambos lados del paso fronterizo entre Turquía e Iraq hay docenas de camiones esperando pasar hacia un país u otro. Y parece que hace mucho tiempo que hacen cola.

Vamos a la parada de colectivos: hemos de esperar que vengan más pasajeros para completar el taxi. Casi una hora más tarde nos ponemos en marcha para hacer los 70 Km. que nos separan de Duhok.


El paisaje se va volviendo cada vez más yermo conforme nos adentramos en Irak. Cosa para mí extraña, pues estamos cercanos al Tigris.

Al pie de una montaña gris y pedregosa, "pincelada" con unos pocos matojos, se alza Duhok, ciudad de mayoría kurda en la que se contabilizan unos pocos asirios.

Nos alojamos en el Hotel Perleman, situado en el centro de la ciudad, equipado con moqueta, ventilador en el techo que parece va a salir de su eje, colchones de 10 cm. de grosor sobre una plataforma de madera, dos mantas (el barómetro marca 31 grados) y WC turco.



En la acera, frente al hotel, una decena de niños-limpiabotas esperan a los clientes. Van cambiando de lado de la acera según la sombra. Parece que el colegio no es para ellos.


Esta es una ciudad universitaria, donde se mezcla lo moderno con lo tradicional. Se ven jóvenes vestidos a la última moda conduciendo coches caros y mujeres sin velo, así como hombres con el traje tradicional kurdo y mujeres muy tapadas.

En todos los viajes, como siempre, nuestros pasos nos llevan hacia el bazar. Es una debilidad que tenemos. Pasamos frente a varias tiendas provistas de frutas variadas, con las que hacen un delicioso zumo del que damos buena cuenta para calmar algo la sed de una mañana con temperaturas muy altas.

Una de las cosas que más me sorprende, durante el paseo por el bazar, es lo limpio que está el suelo de sus pasillos. Nadie tira un papel, cartón, piel de cebolla u hojas de verduras. Todo queda recogido en los cubos de basura que hay para este fin.




Por la tarde, cuando el sol ya ha dejado de mortificar con sus rayos, subimos a una montaña donde hay restos de un Templo de Zoroastro, en el que todavía hacen ritos.



El zoroastrismo o mazdeísmo es el nombre de la religión y filosofía basada en las enseñanzas del profeta y reformador iraní, Zarathustra. Fue fue la primera religión monoteísta oficial e influyó en las posteriores religiones monoteístas: cristianismo, islamismo y judaísmo, hasta que la conquista árabe trajo el Islam.



Uno grupo de jóvenes, que se están refrescando y haciendo fotos en una pequeña cascada justo al lado del templo, se acercan a saludarnos. Nos preguntan de dónde somos y les decimos: "Barcelona. Spain" y, casi al unísono responden: "It is not ‘España’, is Catalonia". Nuestra sorpresa es mayúscula y preguntamos cómo saben que "existe" Cataluña. Aquí, en este paisaje idílico y lleno de espiritualidad, sin que nadie más nos oiga, empezamos una conversación sobre política.


De regreso al centro de la ciudad entramos en una de las múltiples tiendas que hacen batidos y tomamos uno riquísimo de melón. Para sorpresa nuestra el dueño nos regala un par de dulces, parecidos a las lionesas; al ir a pagar la consumición, el camarero nos dice que el dueño nos ha invitado a los batidos. Salimos agradecidos y emocionados.

Son las 10 y cuarto de la noche y no hay forma de encontrar el canal en la tele, en el que ver el partido de la Champions entre el Barça y el Manchester. Voy a recepción a preguntar y ellos sí están viendo el partido. Lo transmiten por un canal que no disponemos en la habitación y nos invitan a verlo con ellos, que son aficionados al fútbol y seguidores del Barça.


El 3 a 1 a favor del Barça hace que los que miramos el partido estemos exultantes. Pero… ¿qué está pasando en la calle? Se oyen gritos y bocinazos. Vamos a ver.

Toda la ciudad ha salido a la calle en coche -tocando la bocina- o a pie, gritando de alegría, portando grandes o pequeñas banderas del Barça, bufandas, camisetas, carteles, trompetas, sombreros…


Nos preguntan de dónde somos; ya sin voz les digo: "Barcelona", y nos abrazan felicitándonos; algunos se hacen fotos con nosotros. Nunca hubiéramos imaginado que en una pequeña ciudad, en el Kurdistán iraquí, celebrarían la victoria del Barça como si estuvieran en Barcelona.

Dos horas más tarde, subimos a dormir con un buen sabor de boca.

Damos el último paseo por el bazar y encontramos "la foto" que buscamos desde que hemos llegado: unos abuelos sentados tomando el té y vestidos con la ropa tradicional kurda.

Mi compañero se acerca y les pide permiso para hacerles fotos. Dos de ellos se levantan rápidamente y nos ofrecen sus pequeños taburetes. Nos preguntan de dónde somos y, en un abrir y cerrar de ojos, tenemos un caliente vaso de té en nuestras manos.


Ellos tres y nosotros hablamos con la ayuda de un tendero que sabe inglés y hace la función de intérprete. Nos hablan del carácter de los kurdos, de su fortaleza -mejor que la de los árabes-; de la ropa tradicional, que en verano es de lino; de la bolsita donde guardan el tabaco kurdo, para liarse los cigarrillos…

Después de media hora, el más simpático de todos se levanta y dice que se va a comer, no sin antes invitarnos a que nos hospedemos en su casa tantos días como queramos. Le agradecemos inmensamente la invitación diciéndole que mañana proseguimos el viaje.

8 comentarios:

  1. Estoy poniendo el comentario en el sitio correcto?
    Lo que te decia que me encantan tus relatos y soy tu fan mas fan de todas tus fans y no se como poder leer el primer post de tu relato... agggg....!!!
    Estoy empezando a sospechar que lo estás haciendo aposta. Antes no tenias el blog en otro formato? creo que lo veia mas claro que ahora...

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  2. Lourdes...

    Al principio de cada relato pone "anterior" y así vas a la entrada anterior y así sucesivamente.

    Cuando puedas, y mejor por la tarde, me llamas y frente al ordenador te lo explico.

    Besitos!

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  3. Ei Mercè!! quin relat tan interessant, estic revivint els moments al Kurdistan iraquià. Ja estic esperant l'entrada a Kirkuk, on no ens vam atrevir a entrar, de fet quna vam estar a Suleymaniah va haver-hi una cadena d'atemptats a Kirkuk...

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  4. Jordi...

    No saps quan ens va agradar aquesta zona i els kurds!
    Quins bons records que tenim!

    Doncs de Kirkuk a Suleymaniyah no hi ha tans kilòmetres... Quina por!

    Aquesta setmana publicaré la segona part...

    Abraçades als dos!

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  5. Quin superviatge!! Felicitats!!! Segueix!

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  6. marc...

    Jo vaig passant llista!!

    Abraçades!

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  7. Uf! Es que nos ocurren más preguntas que comentarios sobre este viaje por el Kurdistán irakí que estás narrando... Por ejemplo... ¿Qué motivos os llevaron a recorrerlo? ¿Cuál fue vuestra valoración global de la experiencia, sobre todo transcurrido el tiempo? Buena aventura que seguiremos de cerca
    Un abrazo

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  8. No hay ningún problema porque se os ocurra preguntar; responderé a todo lo que pueda!

    Personalmente, a los kurdos, les tengo un cariño especial, pues como otros pueblos han sido desperdigados de su hábitat y aunque vivan en países árabes, la mayoría no son musulmanes.

    En este viaje ya pasábamos por el Kurdistán turco y, para entrar a Irán, quisimos recorrer todo lo posible del Kurdistán iraquí para ver las ciudades y hablar con sus habitantes en dónde Sadam Hussein había cometido verdaderas masacres.

    Te doy mi valoración personal, pues ya no comparto viajes ni vida con el que era mi compañero.

    Los kurdos son un pueblo muy culto, con una Historia muy antigua de poetas, filósofos y conquistadores. Los que tuve ocasión de conocer personalmente, respondieron a todas mis preguntas y dudas sobre su cultura, religión y diáspora. Me encontré muy cómoda entre ellos, en todo momento.

    Y, concretamente, la zona del Kurdistán iraquí la recomiendo para visitar y entablar relaciones con los habitantes de allí.

    Espero haber respondido a lo que te curioseaba.

    Abrazos!!

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