22 ago. 2011

Halabja, regada con bombas de gas sarín


Desde Sulaymaniyah nos dirigimos hacia Halabja (Helebce, en kurdo) en microbús, a donde llegamos en una hora y media.


Durante el trayecto, un joven sentado al lado de mi compañero se interesa por lo que hacemos por aquí, de dónde somos, etc. Y sale el tema Kurdistán-Catalunya-Euskadi, como en otras ocasiones. Cuando llegamos a Halabja, se ofrece a llevarnos a un hotel en el coche de un amigo que vendrá a buscarlo; pero éste no viene solo y no cabemos todos en el coche. No hay problema alguno: cogeremos un taxi.

Preguntamos dónde hay un hotel y un señor, que está en la puerta de su comercio, nos dice que el único que hay es uno de cinco estrellas, situado a las afueras de la ciudad. Llama a su hermano, que es taxista, para que nos lleve.


Se diría que es un hotel fantasma, pero de lujo. No hay ningún huésped; el comedor -visible desde recepción- tiene las sillas sobre las mesas, sin manteles… Nos dan el precio de su categoría, que no nos interesa absolutamente; no sólo por lo caro, sino por lo lejos que está de la ciudad. Nos enseñan la habitación con jacuzzi, también la piscina enorme en el jardín, nos rebajan el precio -hasta los 50 $-, pero nada nos convence y salimos.

¿Qué vamos a hacer? ¿Visitar lo que nos interesa y regresar a dormir a Sulaymaniyah?

Mientras estamos con este dilema, Nzar -el taxista- encuentra la solución: seremos sus invitados; nos alojaremos en su casa los dos días que estaremos en Halabja. Su esposa e hijos no están en casa; los ha enviado a casa de su madre para dejarnos la vivienda libre. No estamos de acuerdo. La casa tiene suficiente espacio para todos y los niños han de estar en su domicilio.

Nzar nos prepara un sabrosísimo tchai (té), y lo compartimos con su hermano, Azad, que acaba de llegar. Nos interesa mucho conocer de primera mano la reciente historia de Halabja, y los dos hermanos son una buena fuente de información.

Aquí es donde Saddam Hussein ordenó a Ali Hassan al-Mayid («Alí el Químico»), que lanzara sus armas químicas sobre la población kurda, matando a 5.000 personas e hiriendo a más de 10.000, en los días finales de la Operación al-Anfal -también conocida como el Genocidio Kurdo.

Ocurrió entre el 16 y el 19 de marzo de 1988.

¿Qué pasó aquel viernes mortífero?

En aquel tiempo la ciudad estaba controlada por tropas iraníes y guerrillas kurdas, aliadas con Teherán.

Alí, el Químico, primo de Sadam Hussein, diseñó una macabra operación que arrancó el 14 de marzo de 1988. Dos días de intensos ataques con morteros y artillería tradicional obligaron a la población a recluirse en el centro de la ciudad, donde fue un blanco fácil para el bombardeo químico.

La brutal masacre del régimen de Saddam Hussein -sobre el pueblo oprimido e inocente de Halabja- comenzó antes del alba del viernes 17 de marzo de 1988.

Parte de la población estaba durmiendo en sus casas y los gases mortales no les permitieron ni levantarse de sus camas. A otros les dio tiempo a emprender una huida absurda, que esparciría sus cadáveres por las calles de la ciudad. Era temprano, y la vida de la ciudad de 70.000 habitantes, empezaba a desperezarse en un cálido día de primavera, justo antes de detenerse.


Representación de lo que ocurrió. Foto hecha en el "Halabja Monument and Peace Museum"

El plan de Sadam era mortal. Primero atacó el centro de la ciudad y después las carreteras hacia las que se dirigían los supervivientes. Halabja fue regada con bombas de gas sarín, gas mostaza y con bombas de racimo en más de veinte ocasiones.

Decenas de niños jugaban frente a sus casas antes de que el ruido de los motores de los aviones del ejército de Sadam Husein llamara su atención y los rociara con gases de cianuro. No tuvieron tiempo de refugiarse en sus casas; algunos cayeron justo al entrar y no volvieron a levantarse jamás.


Representación de lo que ocurrió. Foto hecha en el "Halabja Monument and Peace Museum"

El rastro que dejan las bombas químicas no es el habitual de otro tipo de bombardeos. No hay un gran número de mutilados; no hay heridas ni sangre.

En la tarde del viernes se pudo ver la magnitud de los crímenes de Irak: en calles y callejones de la ciudad, había montones de cadáveres en posiciones de lo más estremecedoras y grotescas.

Mujeres y niños fueron el 75 % de los mártires y heridos en ese viernes brutal.


El genocidio de Halabja no levantó protestas de la comunidad internacional por aquellas fechas. Irak era entonces un buen aliado de los Estados Unidos y se hizo circular la versión de que las muertes se habían producido accidentalmente cuando los ocupantes iraníes manejaban agentes químicos -según consta en documentos desclasificados del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

¿Por qué el silencio?

Al terminar la guerra y deteriorarse las relaciones de Irak con el resto del mundo, comenzaron las acusaciones contra este país. Fue el informe de Pascal Zanders, del Proyecto de Guerra Química y Biológica en el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI) quien concluyó por primera vez que el culpable de los ataques había sido Irak y no Irán.

Los agentes químicos fueron manufacturados en Irak con tecnología y sustancias precursoras procedentes de numerosas naciones occidentales entre las que cabe destacar Estados Unidos y Alemania, aunque también India, Singapur y España.

Tras la ocupación de Iraq en el año 2003, tanto el presidente de Iraq, Saddam Husein, como el general Ali Hassan al-Mayid («Alí el Químico») fueron acusados de los sucesos de Halabja ante el tribunal que les juzga por crímenes contra la Humanidad. Ambos negaron su participación en los hechos. Ambos acusados fueron ejecutados en la horca.

(Recopilado en diversas Fuentes)

Pregunto a los dos hermanos si todavía hay repercusiones de los ataques de 1988. Aunque ya han pasado 23 años todavía hay personas que sufren enfermedades, muchas de ellas imposibles de curar, principalmente respiratorias. Las generaciones venideras pagarán un alto precio: deformaciones, abortos, enfermedades crónicas… Actualmente, sigue aumentando el número de víctimas entre los supervivientes.

Tras el ataque de 1988, buena parte de la población huyó a Irán y a su vuelta muchos encontraron sus casas destruidas y, lo que es peor, su tierra contaminada. De hecho, hay zonas de la ciudad donde está prohibido cultivar alimentos. "Las tierras han ido absorbiendo gradualmente los gases químicos y éstos todavía tardarán muchos años en ser disueltos completamente. El agua bajo tierra está también contaminada".

A media tarde, Nzar nos lleva hasta el Halabja Monument and Peace Museum. Este monumento-museo recuerda a las miles de personas, que fueron asesinadas por el régimen de Saddam Hussein, en marzo de 1988. Sus nombres están escritos -sobre placas de mármol negro- en las paredes del interior del monumento.


En una gran sala, está representado -a tamaño real- parte del "escenario" de desolación y muerte, que se encontraron los tres primeros periodistas que entraron en la ciudad: uno de ellos kurdo. Y muchas, muchísimas fotos de las que hicieron estos periodistas.


Imagen real: Periodista kurdo, uno de los primeros en entrar en la ciudad.
Foto en el "Halabja Monument and Peace Museum"

Del museo nos dirigimos a casa de Nzar. Su esposa y los tres hijos -de 11, 8 y 2 años- ya han llegado. Azad cena con nosotros y más tarde llega su esposa y su niño "terremoto" de 14 meses.


La velada ha sido muy agradable y ha durado hasta las dos de la madrugada. A las 10 de la noche, ya se me estaban cerrando los ojos.

En la sala grande (la de recibir a las visitas) y sobre la alfombra, estiramos un par de delgadas colchonetas de lana y nos tapamos del frío aire acondicionado, con sendas mantas. Ellos cinco duermen de la misma manera, pero juntos en la sala contigua.

Al día siguiente, el fortísimo calor que hay nos hace desistir en pasear por una ciudad mal reconstruida y que no tiene nada de interés.

A media tarde, todos juntos, hacemos la segunda parte del interés dramático de esta ciudad: visitamos el cementerio donde están enterradas todas las víctimas.



En la entrada hay un cartel que reza: "No está permitida la entrada a los miembros del partido Ba’ath".


Nueva velada hasta las dos de la madrugada, pero esta vez con fotos de recuerdo y unos vestidos para mí y mi nieta, de regalo.


Silencio y tristeza en los rostros a la hora del desayuno. La esposa y la hija mayor de Nzar, no quieren que nos vayamos; nos proponen acortar los lugares a visitar, y quedarnos más tiempo aquí. Hemos de seguir ruta.


La despedida es larga y muy emotiva. El taxi de Nzar no tiene las ruedas en buenas condiciones para llevarnos hasta la frontera -ya que la carretera tiene muchos tramos sin asfaltar-, pero nos lleva hasta Saïd Sadiq, donde un taxi compartido nos llevará hasta Bargmah, la frontera con Irán.

14 comentarios:

  1. Madre mia, Mercè! Si ya la anterior entrada me había parecido toda una aventura, ésta ni te cuento...
    Creo que no hay nada mejor en un viaje que conocer a la gente autóctona e impregnarte de su cultura y por lo que se ve encajasteis a la perfección con ellos.
    Me quedo esperando más entradas del asombroso viaje que habeis hecho.
    Un saludo ;-)

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  2. Helena...

    Ya ves que no sabemos hacer viajes "convencionales", jajaja

    Me alegro de tenerte de lectora y comentarista. Es un enorme placer.

    Un besazo!

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  3. Quina sort que vareu tenir amb aquesta família, ua bonica història en un lloc amb un passat horrible...

    Una abraçada!

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  4. Sí que va ser una sort, Jordi. Varen ser uns "guíes" privilegiats.

    Petons i abraçades als dos!

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  5. Hola Mercé: Hay que honrar a los muertos y celebrar la vida. La ciuydad no es un Chernobyl y te ha regaladoi una experiencia única. Saludos.

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  6. José...

    Gracias por pasar por aquí.

    Un saludo!

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  7. M'ha agradat molt el relat. Tant mala premsa que tenen aquests països a occident i la realitat es tot el contrari: hospitalitat, hospitalitat i més hospitalitat!!

    Una abraçada
    Lluis

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  8. Lluís...

    Ja veus que heu de començar a dirigir les vostres passes cap a l'Àsia Central. Som molts els que tornem enamorats d'allà.

    Abraçades als dos!!

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  9. Menuda aventura Mercé!!! Que feliz se te ve en las fotos hija mía, se ve que disfrutaste mucho en tu viaje.!!
    Un saludo

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  10. Fran, ya ves, mi cara paga.

    Un abrazo!

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  11. Mª Merce, como te había dicho, encontré tu blog antes de irnos de viaje.. ahora lo leeré con calma pero creo que va a ser un MUST HAVE cada noche, jejeje. Al READER de cabeza

    Un abrazote tanto mio como de Paula
    Los chavetas.es

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  12. Paula... Isaac...

    Muchísimas gracias por vuestra visita y palabras.

    Nos unen los viajes, pero mucho más después de vuestro reciente viaje a África.

    Os "devuelvo" los abrazotes!

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  13. Valerosa amiga, cada vez que leo tus reportes, crece mi amor y admiración por ti. Un gran abrazo a esa familia y a ti. Sólo me resta enviar amor a todos los que caminan con dolor por esta tierra de tantas desigualdades y atrocidades cometidas en contra de seres inocentes. Pobre humanidad ciega que no comprende el verdadero sentido de la vida: amor. Etel.

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    Respuestas
    1. Querida Etel, me dejas sin palabras...
      Solo sé agradecerte que hayas pasado por aquí.
      ¿Cuándo podremos realizar nuestro sueño de abrazarnos muy fuerte? Ese Océano que nos separa... :'(

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