12 ago. 2011

Sulaymaniyah. Amna Suraka, la casa de los horrores de Sadam Hussein


En taxi compartido vamos, desde Erbil, hacia Sulaymaniyah (Silêmanî, en kurdo) pero, inevitablemente, hemos de pasar muy cerca de Kirkuk, ciudad tristemente famosa por los continuos atentados que en ella acontecen.


El paisaje que nos acompaña es desolador: grandes extensiones de tierra de color gris-marronoso se alejan hasta el infinito y, muy de vez en cuando, una pequeña ondulación del terreno parece asemejarse a una duna en este árido paisaje y rompe la monotonía.


Durante el trayecto pasamos por varios controles militares en los que, desde el coche, hemos entregado los pasaportes pero, en el último llegando a Kirkuk, a mi compañero y a mí nos hacen bajar del taxi y entrar al interior de un barracón donde hay dos militares que ya tienen nuestros pasaportes. Entramos y…

- Welcome! Real Madrid? Barça?

Así ha sido su saludo y nos quedamos petrificados. Mi compañero les dice que él es del R. Madrid y yo del Barça. A lo que ellos, casi al unísono y levantando el pulgar, dicen: "Real Madrid, OK" y bajándolo, sin apartar su mirada de mí, dicen: "Barça, no OK". Éste ha sido todo el "interrogatorio" al que nos han sometido cuando han visto los pasaportes españoles.

En las afueras de la ciudad se ven las llamas de los pozos petrolíferos, objetivo de la mayoría de atentados. Rodeamos Kirkuk, con la advertencia de que no la visitemos; me quedo sin ver la tumba del Profeta Daniel.


Al fondo, la ciudad de Kirkuk

Justo antes de entrar en Sulaymaniyah un nuevo control nos hace descender del coche. Me instan a entrar por una puerta pequeña, donde hay una mujer militar. Me pregunta qué es lo que vengo a hacer y le digo: "Tourism". Me dice algo más, que no entiendo, y ante mi cara de interrogante le digo que no sé inglés. Me devuelve el pasaporte y me hace salir.

En una gran explanada, junto a la carretera y a la sombra de la caja de un camión, nos deja el taxi. Hasta aquí es su trayecto.

Sentado sobre una piedra y bajo esta pequeña sombra aguarda un taxista, que es el que nos lleva hasta el Hotel Shwan. ¡Un dos estrellas; casi de lo mejorcito hasta ahora! Muy limpio y donde sigo "disfrutando" del WC turco.

En las paredes del vestíbulo, ascensor y dormitorios, hay estos carteles muy explícitos:


A última hora de la tarde, cuando el sol ya no tiene tanta fuerza, paseamos hasta el centro de la ciudad y todo él es un gran mercado al aire libre, donde se vende cualquier artículo. Los hombres son los vendedores y, voceando, ofrecen su producto como el mejor.




La mezcla de la aglomeración de potenciales clientes, de coches que transitan lentamente entre los puestos de verduras, frutas, zapatos o camisas, y de los mercaderes haciéndose oír, crea un ambiente único que jamás habíamos contemplado; ni siquiera en África.


Estamos en Amna Suraka (La prisión roja) -un gran complejo de patios y edificios de 17.000 metros cuadrados- motivo de nuestra visita a esta ciudad. Fue la casa de los horrores del régimen represivo de Saddam Hussein. Desde 1979 hasta 1991, fue la Sede de Inteligencia y prisión, altamente sofisticada, del régimen Ba’ath; el partido de Saddam Hussein. Hoy, es el Museo Nacional del Genocidio.

Quienes entraron en Amna Suraka no tenían ninguna garantía de sobrevivir a su detención. Sus vidas y sus cuerpos, eran meros objetos en manos de una máquina absoluta de poder y control.


Los agujeros de bala y las paredes destrozadas muestran las marcas de la revuelta de 1991, cuando los peshmerga (combatientes kurdos) tomaron el control de esta prisión y liberaron a los presos que había en aquel momento.


Los edificios no están restaurados, quedando como mudos testigos para recordar la crueldad del régimen del dictador.


No podemos acceder al interior de los edificios donde están las celdas. Dentro de una hora, aproximadamente, va a haber la presentación de un documental y la inauguración de una nueva exposición, y como no hay suficientes empleados -supervivientes del ataque de 1991-, no las enseñan.

Uno de los lugares que no podemos ver es un estrecho túnel donde, en sus paredes, hay 182.000 trocitos irregulares de espejos, que representan cada una de las víctimas que murieron durante el régimen de Saddam Hussein y, en el techo, hay 5.400 pequeños focos, que representan cada población destruida bajo su mandato.


En el patio central están expuestos algunos de los tanques y camiones que utilizaron los soldados de Sadam Hussein.


Por una escalera de uno de los edificios, subimos al primer piso. Ahí, al fondo, hay un puñado de carcasas de bombas.


Entramos a la sala contigua donde están expuestas diferentes clases de minas, bombas y diferentes proyectiles. ¡Malditas guerras!


Los patios se van llenando de gente. Son los que asistirán al evento. A un aviso por megafonía se dirigen hacia una doble puerta. Estamos cerca y curioseamos. Abren las puertas y la gente va accediendo a una pequeña sala, caminando sobre una alfombra roja. Unos señores, con pinta de mandamases nos invitan a entrar. Tomamos asiento en este minúsculo cine y vemos, durante casi una hora, un documental -filmado en la actualidad y con analepsis- sobre una madre y su hijo asesinado por orden de Hussein.

A la salida, observamos que la mayoría de los asistentes son los que han salido en el documental. Todos, en grupo, nos dirigimos a la sala dónde se va a inaugurar una nueva exposición y que va a quedar expuesta permanentemente.



Las paredes están llenas de fotografías de hombres armados; al lado de cada foto hay un dibujo que, suponemos es de alguno de sus hijos, y una carta -quizás de la esposa.


Se acerca un señor y, en inglés, nos pregunta si sabemos de qué se trata. Ante nuestra negación nos explica que éstos son los guerrilleros peshmerga, que lucharon contra Saddam Hussein.


Ayer, 1 de junio, fue el 36 aniversario de la fundación del PUK (Unión Patriótica del Kurdistán, en kurdo: Yakêtî Nîştimanî Kurdistan) por Jalal Talabani, actual Presidente de la República de Irak, quien logró unir a cinco facciones kurdas en un solo partido. El PUK trabaja por la autodeterminación, los derechos humanos, la democracia y la paz para el pueblo kurdo.


Después de la derrota de los kurdos en la revuelta de 1974-1975, el 1 de junio de 1975, Jalal Talabani y sus seguidores anunciaron en Damasco la fundación de la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK).

En sus inicios era un partido de extrema izquierda marxista; pero con los años se ha moderado hasta ser un partido de tendencia socialdemócrata que tiene la condición de miembro pleno en la Internacional Socialista.

Más allá de su afiliación a la izquierda política, éste partido tiene una doctrina nacionalista kurda; y durante la mayor parte de su historia ha luchado por la independencia del Kurdistán Iraquí como la única solución para la situación de discriminación que sufren los kurdos iraquíes (que son alrededor del 20% de la población total de Irak); por eso quieren separar el Kurdistán del resto de Irak, para convertirlo en un país independiente y soberano con una mayoría kurda.

Durante casi 30 años, el brazo armado del PUK (formado por miles de guerrilleros) luchó contra el régimen de Saddam Hussein para lograr por la fuerza la independencia de su región, y defender a los kurdos de la asimilación cultural forzosa impulsada por la dictadura de Hussein.


Desde mediados de la década de los 90 los dos grandes partidos kurdos (ya reconciliados) gobernaron la mayor parte del Kurdistán, disfrutando de una independencia de facto; aunque las tropas de Hussein seguían controlando otra gran parte del territorio kurdo y luchaban contra los guerrilleros kurdos tratando de restablecer su control sobre el resto.

En 1991, acabada la Guerra del Golfo, el PUK al igual que el PDK lideraron el levantamiento de la población kurda contra un Hussein debilitado por su derrota en la guerra, pero el levantamiento sería duramente reprimido por las fuerzas leales al régimen.

En el 2003 las milicias del PUK ayudaron a las tropas norteamericanas a avanzar contra el Ejército iraquí. Posteriormente, el PUK se incorporó al nuevo Gobierno iraquí de transición.

(Fuente: WKP)

Siento una gran carga emocional al saber del sufrimiento que padecieron los habitantes de Sulaymaniyah, en los años que estuvieron bajo el dominio del dictador.

A media tarde salimos a dar un último paseo. Una espesa bruma de color marrón se ha apoderado de esta entrañable ciudad, de sus habitantes y de mi corazón.


Nuestros pasos nos llevan hasta un parque cercano en el que hay una exposición de fotos del Kurdistán. Se nos acerca un señor y nos explica que, algunas, son imágenes de la vida cotidiana de los pueblos de montaña y, otras, son de los guerrilleros. Él mismo se presenta como el autor de las fotos y nos invita a firmar en su libro de visitas.



Volvemos una vez más al mercado al aire libre. Hoy tiene unos tintes algo tristes al estar envuelto por este cielo de color marrón.


Acabamos en una plazoleta, con césped y árboles, en donde están sentados pequeños grupos de hombres de todas las edades, suponemos que descansando de la jornada de trabajo.


Y nos sentamos con ellos…

11 comentarios:

  1. No solamente eres una gran viajera sino que eres una persona con conciencia política y social. Viajar es difícil y es un problema luchar contra el síndrome de Sthendal. Impregnarse del país que se visita es tarea muy cansada pues es un trabajo tan agotador como su compensación, de vuelta a casa, con el placer de sentirse un viajero más que un turista simplón.
    No solamente viajas sino que no te asustan los peligros. Un lujo viajar gracias a tí por esos lugares virtualmente desde casa al ser muy peligroso. Lugares a los que uno iría si tuviese dinero y falta de temor.
    Saludos desde Madrid.

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  2. Juan...

    Viniendo de tí este comentario -persona a la que admiro- es un honor para mí recibirlo.

    No podría viajar sin meterme de lleno en la identidad de un pueblo. Me sentiría inútil y vacía.

    Un cordial abrazo!

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  3. Bueno bueno, no exageres que ya quisiera yo hacerme esos viajes tan guays que te montas.
    Saludos de nuevo.

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  4. Querer es poder, amigo Juan.

    Si lees entre líneas verás que no gastamos tanto: en esta entrada he "celebrado" hospedarme en un dos estrellas!!

    Saludos.

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  5. Uno se queda sin palabras cuando lee post de este tipo. Si algo se podía añadir ya lo he leído en los comentarios...

    Un viaje y un post absolútamente increbiles!!!

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  6. Gracias por tus palabras, Gonzalo.
    Sé bienvenido.

    Un saludo!

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  7. Nosaltre vam passar de nit per les afores de Kirkuk i en vam veure les llums. A pocs quilòmetres de Suleymamiah en un check point també vaig tenir un ensurt amb uns peshmerges de 20 anyets armats fins les dents...
    El centre-bazar de Suleymaniah és impressionant i l'Anma Suraka posa els pels de punta, és un lloc horrorós...
    Esperaré l'entrada de Halabja!!
    Una abraçada Mercè!!

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  8. Sí, Jordi, l'Amna Suraka posa els pèls de punta i et deixa amb un regust amarg.

    L'estada al Kurdistà iraquí crec que no l'oblidarem mai, no nomès per el que hem vist sino per la gent -meravellosa- que hem conegut.

    Abraçades per a tu i la Nàdia!

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  9. Hola Mercé. Está claro que el futbol es el lenguaje universal. Mejor despertar simpatías por unos equipos de fútbol que no, sobre todo en los pasos fronterizos... Cuanta vida en las calles.

    Saludos impresionistas.

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  10. Hola, José...

    Lo del fútbol ya lo hemos encontrado tanto por África, en Latinoamérica como en China.
    ¡Parece mentira!

    Abrazos viajeros.

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  11. ¡Menuda aventura! Incluso aquí, en la butaca de casa, da miedo alguna de las fotografías que has puesto... Me puedo imaginar las sensaciones que tuvisteis esos días.
    Un saludo!!

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