23 ene. 2012

Ashgabat, la ciudad de mármol blanco


Turkmenistán (Türkmenistan Respublikasi, en turcomano), es un país situado en Asia Central que limita al noroeste con Kazajistán, al norte y noreste con Uzbekistán, al suroeste con Irán, al sureste con Afganistán y al oeste con el mar Caspio, aunque es considerado como un Estado sin salida al mar.

El desierto de Karakum ocupa la mayor parte del país, cuyos principales cursos fluviales son el Amu Daria, el Atrak y el Murgab.


Tras su integración en la Rusia zarista pasó a ser, en 1921, una de las repúblicas constituyentes de la Unión Soviética con el nombre de República Socialista Soviética de Turkmenistán, hasta su disolución en 1991. Su capital y ciudad más poblada es Ashgabad.

Existen varias teorías sobre el origen del nombre del país. La más aceptada sugiere que el término «Turkmenistán» proviene del túrquico y quiere decir «hogar de los turcomanos», un grupo étnico cuyo nombre deriva de la palabra sogdiana Türkmen («casi turcos»).

Tribus turcomanas dedicadas a la crianza de caballos llegaron al territorio en tiempos remotos, posiblemente procedentes de las montañas Altái, y se establecieron en las afueras del desierto de Karakum, llegando hasta Persia, Siria y Anatolia.

Turkmenistán es una República presidencialista, integrada en la Comunidad de Estados Independientes y provista de una Constitución desde 1993, que establece formalmente una democracia.

En la actualidad, se encuentra entre los países considerados por la Organización de las Naciones Unidas como uno de los más represivos y dictatoriales del sistema internacional; este mismo organismo ha mostrado su preocupación ante la reiterada violación de los derechos ciudadanos más elementales, y la marginación de las minorías rusa y uzbeka. También los miembros de alguna religión distinta al islam sufren marginaciones y son vigilados por el estado.


Palacio Presidencial (Autor: Kolanin - Fuente: Wikimedia)

Turkmenistán ha ratificado varios tratados importantes de las Naciones Unidas relacionados con los derechos humanos, pero no existe en el país ningún partido político de oposición al actual gobierno del Partido Democrático de Turkmenistán, ni hay posibilidad de ninguna voz disidente sin que ello implique persecución u hostigamiento por las autoridades. Los medios de comunicación y difusión están estrictamente controlados por el Estado, y ningún grupo dedicado a la defensa de los derechos humanos puede actuar abiertamente en el país.

(Texto extraído de la WKP)

Desde la frontera con Irán vamos en taxi hasta Ashgabat (Aşgabat, en turcomano), que se encuentra situada en un oasis en el desierto de Karakum, junto a los montes Kopet Dag, cerca de la frontera con Irán.

Conforme nos acercamos a la ciudad y a ambos lados de la avenida principal, se alzan grandes y lujosos edificios: viviendas, oficinas, museos, administraciones públicas… Muchos con algún remate o adorno en dorado (¿oro?) y algunos con la foto o escultura -en gran tamaño- del actual presidente.



Nos alojamos en un buen hotel (de igual nombre que la ciudad). Necesitamos un par de días con buenos colchones, aire acondicionado, y sabrosa y variada comida.


Sabemos que está terminantemente prohibido hacer fotos de estatuas o imágenes del Presidente y de edificios gubernamentales. Si nos descubren podemos tener serios problemas. Aquí no se andan con tonterías.


Tampoco es posible obtener según qué imágenes en el país debido a los controles de información, aunque actualmente se filtran al exterior numerosos informes sobre torturas y malos tratos a detenidos y presos. Al cuerpo médico no le está permitido dar información sobre las enfermedades que sufren sus pacientes, aunque sean mortales, pues están continuamente bajo escucha durante las consultas.

Por la grandiosidad de aceras y calzadas parece que hubiera mucha población, pero la verdad es que casi no se ve ni un alma. Quizás puede ser porque tampoco he visto comercios, que son los que acostumbran a atraer a los habitantes. Ni hablemos de un supuesto turista.


Museo

El controvertido presidente Saparmyrat Nyýazow dominó la vida política del país hasta su fallecimiento, el 21 de diciembre de 2006.

Exigió un gran culto a su persona y por ello su retrato se encuentra casi por todas partes: en los billetes de banco y hasta en las botellas de vodka. Se rebautizó así mismo como "Türkmenbaşy" (líder de los turcomanos). La fiesta nacional se corresponde con el día de su cumpleaños, el 19 de febrero. Impulsó una política de aislamiento, similar a la de Kim Jong-il en Corea del Norte.

Existía una estatua suya hecha en oro fino, que giraba sobre sí misma -en el centro de la capital-, de forma que su rostro estuviera siempre iluminado por el sol. Era de visita obligada para todos los habitantes de la "República del gas", como es conocido Turkmenistán por sus ingentes reservas de este hidrocarburo. En agosto de 2010, las autoridades retiraron la estatua.

Los numerosos retratos de Nyýazow que decoraban las paredes y las vallas publicitarias de todo el país -y así convertía las ciudades de Turkmenistán en una especie de álbum de fotos personal- están siendo derribados. Algunos de ellos, sin embargo, son reemplazados por el retrato del nuevo presidente.

Su sucesor, Gurbangulí Berdimujamédov, convocó a elecciones en 2007, en las cuales habría resultado electo por el 89,2% de los votos. Según datos oficiales, habría participado el 98,65% de los electores. Sin embargo, la oposición política denunció la existencia de fraude.


Berdimujamédov ha implementado algunas reformas a las políticas aplicadas hasta el momento, como la eliminación del nombre de su predecesor de la bandera nacional y la derogación de una ley que exigía dos años de trabajos antes para poder ingresar a la universidad. Pero por otro lado, ha impuesto severas restricciones a los viajes al extranjero de sus ciudadanos.

En los últimos años, han sido suprimidas las bibliotecas públicas, considerándose que la mayor parte de la población -analfabeta- no se beneficia de sus servicios.

El sistema sanitario de Turkmenistán, heredero del perfeccionado sistema soviético, ha caído en un estado de parálisis. El Presidente de Turkmenistán ha lanzado recientemente una campaña de cierre de hospitales, manteniendo únicamente el de la capital, y despidiendo alrededor de 15.000 personas de sus puestos de trabajo.

(Texto extraído de varias fuentes)

Desde el balcón del hotel ésta es la vista que hay enfrente...


Entonces es cuando veo pasar grupos mujeres vestidas con ropas de alegres colores y hombres con camisa blanca y pantalón oscuro. Todos hacia la misma dirección. Bajamos rápidamente, y los seguimos hasta un gran estadio donde ya hay miles de personas: unas ensayando -en el centro-, otras sentadas y las demás de pie, aguardando su turno.


Entramos a este recinto sin que nadie nos llame la atención, como tampoco nos han dicho nada los que están sentados junto a nosotros.


Por los altavoces suena una música, tipo marcha militar y, de vez en cuando, una voz masculina les va dando órdenes: ahora caminan ligeros, ahora miran a su izquierda, ahora saludan sonrientes...



Y vuelta hacia atrás y a volver a empezar.


Desde las gradas observamos el ir y venir de unos y otros, durante algo más de una hora.

Al preparar el viaje y buscando información sobre Ashgabat, supimos que hay un gran bazar a las afueras de la ciudad, en pleno desierto, considerado uno de los mayores al aire libre en Asia Central. Su mayor atractivo es la venta de alfombras rojas, típicas de Turkmenistán; artesanías, sedas, joyas, y un notable mercado de camellos.


Autor: Martijn.Munneke - Fuente: Flickr

Un taxi nos lleva hasta el Tolkuchka Bazaar y cuál es nuestra sorpresa al ver una zona inmensa de desierto urbanizada -154 hectáreas-, con enormes avenidas asfaltadas y grandes e impersonales edificios donde están ubicadas un total de 2.155 tiendas. Y aquí y allá "palmeras" de plástico para decorar.



Entramos en alguno de los edificios donde están los puestos donde venden verduras; en otro, productos de limpieza del hogar y aseo personal; en el de más allá recambios de automóviles; en otro, electrodomésticos… Todo muy impersonal.




A pesar de ser domingo y día de mercado, esto está casi vacío. No hay ni un árbol que de sombra (suerte de las nubes que van y vienen) y los que hay plantados no la darán antes de 20 años.


Vemos que esto vuelve a ser uno de los muchos delirios de grandeza del Presidente, como los que hemos visto en la capital: los pasos subterráneos, suelos, paredes y techos son de mármol blanco.


Regresando a la ciudad, el taxista se detiene en un parque para que veamos una boda. Hombres y mujeres cantan y bailan al son de los músicos y rodeando a los novios. Él va con traje occidental, pero ella va vestida con la ropa tradicional y la cara cubierta. La han de ayudar al caminar, pues el vestido -de terciopelo y con abigarrados brocados- va adornado con motivos metálicos.


Posado con las mujeres y niños


Detalle de la parte posterior del vestido

Nos animan a participar en la comitiva y bailamos junto a ellos.



Por la tarde paseamos por una "fría" y limpísima plaza, y encontramos a unas jóvenes con trajes tradicionales. Nos explican que el día 29 es el cumpleaños del Presidente y Fiesta Nacional. De diferentes regiones del país han venido chicos y chicas con sus trajes regionales, que desfilarán -junto a los que vimos ensayando ayer- delante del Presidente.



Nos despedimos y enciendo un cigarrillo. Atravesamos la inmensa y desértica plaza y, al cruzar una calle, nos paran un par de policías armados. No hablan inglés, pero se hacen entender: está prohibido fumar cerca de edificios oficiales. Ya lo sé, pero estaba cruzando la plaza y no veo ningún edificio oficial. Hablan de que hemos de pagar una multa y de que nos van a extraditar por haber cometido una falta grave. Uno de ellos habla por teléfono con su superior y nos dice que viene en cinco minutos.

Sólo saben decir: Extradition, con cara furiosa, y nos piden la documentación. Mi compañero les dice que está en el hotel (la llevamos encima) y pretenden que el "botones" venga con nuestros pasaportes. Le decimos que no tenemos el teléfono y no nos acordamos del nombre del alojamiento. Entre esta "conversación", a medias palabras en inglés y con gestos, siguen con su "extradition".

La situación podría ser tensa si no fuera porque mi compañero me tranquiliza, diciéndome que no cree que nos echen del país. Me pregunta cuánto tiempo ha pasado desde que nos han retenido; creo que algo más de cinco minutos (aunque me parece una eternidad). Se dirige al poli chuleta, que lleva la voz cantante, y le dice que ya han pasado más de cinco minutos, que su jefe no ha llegado y que nos vamos. Me coge de la mano, nos damos media vuelta y empezamos a caminar. Sin palabras. No sale ni una palabra de sus bocas. Parece que todo ha sido una comedia para amedrentarnos y que soltáramos algunos dólares. ¡Buff!

Ashgabat, ciudad escaparate más que otra cosa, ya no nos aporta nada y decidimos seguir nuestra ruta.

3 comentarios:

  1. Mª Mercè muy interesante entrada.
    Poco a poco me iré poniendo al dia pues no tenía costumbre de entrar aquí...y a ratitos leeré entradas antiguas...
    Pronto nos veremos pues organizaré una "quedada" de blogueros/as...
    Molts petons
    Soc l'Anna Jorba

    ResponderEliminar
  2. ¡Menudo panorama!
    Entre la falta de agua, lo de no hacer fotografías, no fumar...
    Y ¡menudo susto con los policias esos! Vaya tela, Mercè, vivisteis toda una aventura
    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Está a ser uma viagem fantástica de uma das zonas do planeta que mais temos curiosidade em visitar.
    Besos

    ResponderEliminar

Si quieres, deja un comentario. Te responderé a la mayor brevedad posible.
¡Gracias!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...