24 feb. 2012

Samarkanda, encrucijada en la Ruta de la Seda (I)


Hay palabras que, al oírlas, nos traen recuerdos de lo que nunca vivimos. Palabras que tienen el poder de evocar sueños juveniles que nos devuelven a un mundo de leyenda. En esta categoría entran por derecho propio Samarkanda, Gengis Khan, Alejandro Magno, Marco Polo, el gran Tamerlán y, por supuesto, la Ruta de la Seda. Nombres unidos a la Historia.

Antes de entrar en materia, hay que hablar de un personaje, Rui González de Clavijo, y de su rocambolesca historia. Fue enviado a principios del siglo XV por Enrique III de Castilla a Samarkanda, como embajador ante Tamerlán para sellar una alianza contra los turcos que amenazaban Europa.

El 21 de mayo de 1403 una nave largaba amarras en el Puerto de Santa María. A bordo varias personas emprendían la que sería la mayor aventura de su vida. Encabezadas por el madrileño Rui González de Clavijo, formaban una embajada con la que el rey Enrique III de Castilla quería presentar sus respetos al gran Khan Timur, apodado Lenk (el cojo), señor de los mongoles y emperador de Samarcanda, conocido en Occidente como Tamorlán.

González de Clavijo cruzó todo el Mediterráneo hasta la Constantinopla bizantina, costeó la orilla sur del Mar Negro hasta Trebisonda -sorteando los dominios del sultán turco-, se adentró en Persia; entonces, bajo la égida mongola y atravesando el Indukush, llegó a la mítica capital del Imperio Timúrida, Samarcanda. Un viaje que le llevó, a él y a su comitiva, tres años entre la ida y la vuelta.


El 8 de septiembre de 1404, casi 16 meses después de su partida, entraban en Samarcanda para ser recibidos por Tamerlán en su fastuosa corte. Hicieron entrega al soberano timúrida de una carta del rey Enrique III y de los numerosos regalos de que eran portadores en una ceremonia de carácter diplomático, donde se presentó también el embajador de la China.

Durante los 75 días que permanecieron en la capital asistieron a numerosas fiestas, unas organizadas en su honor, otras por motivos diferentes, y pudieron comprobar la grandeza de la corte del famoso conquistador turco-mongol, así como conocer de primera mano algunos de los asuntos de la política asiática del momento.

Mientras los mongoles hacían los preparativos para invadir China la comitiva castellana fue invitada a marcharse de la ciudad, quizá porque ya no eran del interés de Tamerlán, volcado en la nueva empresa militar, o porque podrían constituir un estorbo ante los preparativos de la misma. Sea como fuere, el grupo de castellanos abandonó Samarcanda el 21 de noviembre de 1404 emprendiendo el camino de retorno a la Península Ibérica.

Timur Lenk moriría antes que González de Clavijo concluyese su viaje, en concreto el 19 de enero de 1405, mientras los embajadores pasaban por Tabriz (Noroeste de Irán).

(Texto extraído de Viajeros y viajeros)

El relato de los viajes de Rui González de Clavijo hasta Samarkanda entre los años 1403 y 1406, escrito por el propio viajero y recogido bajo el título Embajada a Tamorlán, es una de las joyas de la literatura medieval castellana, y es en muchos aspectos comparable al célebre Libro de las Maravillas de Marco Polo, escrito casi un siglo antes.

A las ocho de la mañana arranca puntual desde Bukhara el tren hacia Samarkanda (Samarqand, en uzbeco). Nos alojamos en B & B Jahongir -de excelente ubicación- regentado por dos hermanos jóvenes que hablan perfectamente inglés y francés. Un pequeño oasis en el corazón de la antigua ciudad de Samarkanda.

El período timúrida fue el más significante para Samarkanda, entre los siglos XIV y XV. En 1370, Amir Temur (Tamerlán) decidió hacer de esta ciudad capital de su imperio, que se extendía desde la India hasta Turquía. Durante 35 años construyó una nueva ciudad, poblándola con artesanos, que había capturado de todas las regiones que invadió.


Tamerlán se ganó la fama de temible emir, que unía la más inhumana crueldad contra sus enemigos con una refinada sensibilidad para la arquitectura y el arte. Y esta exquisita sensibilidad es lo que hemos venido a conocer en esta ciudad.

Con más de 2.700 años de antigüedad, la UNESCO declaró a Samarkanda Patrimonio Mundial de la Humanidad, en el año 2001. Y no es de extrañar: estamos en el Registán, uno de los escenarios más bellos de Asia Central, donde todos los caminos de la Ruta de la Seda convergían aquí y en donde se alzan tres imponentes edificios:

La Madrasah Ulugh Beg (1417-1420), está situada en el Oeste. Fue construida por orden de Ulugh Beg, gran intelectual y astrónomo. Con una capacidad para 100 estudiantes, está decorada con un enorme mosaico inspirado en temas astronómicos; estuvo destinada al estudio de la Teología, la Astronomía, la Filosofía y las Ciencias.



La Madrasah Sherdar (1619-1636), situada en el Este, a imagen y semejanza de la anterior, con excepción de la decoración de dos rugientes tigres que desafían la prohibición del Islam de representar seres vivos.



Y la Madrasah Tilya-Kori (1646-1660), en el centro, ideada en principio como una mezquita que también sirviera de madraza. Fue la última en erigirse, con la particularidad de que tiene dos plantas; su nombre significa "cubierta de oro", debido a la riqueza de los dorados utilizados en la cúpula central de la mezquita, muros interiores y minarete.





La palabra "Registán" significa «lugar de arena», dado que fue construido sobre el lecho seco de un río.

(ANOTACIÓN: No hemos podido hacer fotos con perspectiva del Registán, porque todo el espacio estaba ocupado por una grande y alta tarima y sillas para un futuro festival de música)

La tarde va pasando lentamente entre los muros de estos tres bellísimos edificios y, antes de que se ponga el sol, subimos a lo alto de uno de los minaretes de la Madrasah Ulugh Beg desde donde se contempla con detalle los mosaicos de la Madrasah Sherdar y una parte de la ciudad.



Hace más de dos horas que estamos en el Complejo del Registán y nos resistimos a abandonarlo.

Al oscurecer, todo el conjunto toma una dimensión diferente...




Regresamos al alojamiento con la belleza de estas construcciones en nuestras retinas.

12 comentarios:

  1. Preciosa Samarkanda.
    Muy curioso lo de las mujeres en el bazar y las "pedazo lápidas" del cementerio.
    Además te han quedado unas magníficas fotografías, sobre todo las nocturnas.
    Un saludo

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  2. Mercé!!

    Gracias a tus relatos viajo contigo y puedo conocer lugares como estos, de momento son sólo sueños, pero espero algún día seguir tus pasos...

    Un saludo!

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  3. Helena...

    En las fotografías nocturnas hago trampa: las hace Edu, pues a mí me tiembla muchísimo el pulso y me quedarían borrosas. Y el trípode siempre lo dejamos en casa, pues es muy engorroso para llevarlo en la mochila.

    Abrazos!

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  4. Jorge...

    Además de lo que viajas ganando concursos, te "aprovechas" y viajas conmigo!! Este mañico...

    Cuenta los años que he soñado con Samarcanda y al final he podido conocerla. No te desanimes. Tienes muchos años por delante!

    Un abrazo!

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  5. Uff!! Es oir Samarkanda y Marco Polo y francamente se me ponen los pelos de punta... Espero poder hacer algún día como tú y cumplir un sueño que está ahí desde la más tierna infancia...

    Petons!!

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  6. Henar...

    Sólo has de proponértelo.

    Petons per a tu.

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  7. Debe ser una costumbre lo de las grandes lápidas grabadas en marmol en los cementerios, me recuerda Ucrania. El viaje me da una envidia terrible, jajajaja
    Saludos viajeros Mecè

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  8. No he estado en Ucrania, Paco, pero por lo que dices debe de ser cultura de la región.

    Saludos también para ti.

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  9. Hola amiga Mercè. Mais uma fantástica crónica de viagem, na rota de Marco Polo. As fotos estão espectaculares! Parabéns pelo artigo amiga.
    Besos

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  10. Amigos Vagamundos...

    Esta es una ruta fantástica para hacer. Os la recomiendo!

    Um beijo. Ou dois!!

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  11. Increíble Mercè, de lo mejorcito que he encontrado gracias a tener un blog.

    Tu manera de escribir me ha encantado y ha conseguido que permanezca igual de atenta toda la lectura.

    Me ha parecido especialmente divertida esta parte "entre ellas una característica de algunas mujeres: se depilan las cejas y se las pintan después en un solo trazo.", porque eso también lo hace la mala gente de mi barrio (jaja). También me ha parecido muy simpático el gesto de la novia cogiéndote de la mano.

    En fin, un placer, te guardo en favoritos!

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  12. Judith, me alegra saber que te gusta mi manera de escribir. Pretendo que, mientras leéis, vayáis siguiendo mis pasos y sintiendo lo mismo que yo.

    Ha sido un placer leer tu blog.

    Saludos viajeros!!

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