13 dic. 2012

Senegal: Tambacunda, P. N. Niokolo Koba, País Bassari, Dindéfélo


Llegamos a la frontera para salir de Gambia. Tenemos el corazón en un puño por si no sale bien la treta de Abdulay: entregará sólo ocho pasaportes, con la esperanza de que nadie venga al coche para contar los pasajeros. Recordemos que voy con el pasaporte caducado y un sello de entrada a Gambia en un papel en blanco.

¡Prueba superada! Ahora a por la frontera de Senegal. Aquí ha de bajar Alpha para tramitar la entrada del vehículo a este país. Tardan en salir y empezamos a preocuparnos. Abdulay sale sonriente. ¡Todos a Senegal!

Tengo mal recuerdo de Tambacunda. Ya sabéis que los insectos y yo no hacemos buenas migas, pues cuando estuve en noviembre del 2007 una plaga de grillos inundaba todos los rincones de la ciudad. Comentándolo en voz alta, Abdulay nos dice que llegó hasta Gambia.

Antes de entrar en la ciudad está el Campament Ecoturistique Dimba Gnima, donde ya nos esperan para cenar unos sabrosísimos espaguetis. Después de tantos días de arroz hervido y pollo se agradece este cambio en la dieta.




Cabaña que compartía con Silvia


Al día siguiente cruzamos el Parque Nacional Niokolo Koba, de casi 10.000 km2 de superficie. Es un parque difícil para ver animales ya que las hierbas están muy altas y en esta época de lluvias es casi impracticable. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1981, fue incluido en la Lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro en 2007.

En un lugar del trayecto, una familia de facóqueros nos viene a saludar. Allí, donde hay un cartel que prohíbe la parada, bajamos del Jeep para fotografiarnos junto a ellos. No podemos dejar de hacer la "turistada" del viaje y en el lugar específico para no hacerlo.


Animales salvajes por excelencia, los que están aquí los han "domado" los turistas dándoles de comer y, al vernos, se acercan amistosamente a la espera de un bocado, que no les damos.


Éstos, junto a un grupo de babuinos -que divisamos a lo lejos- son los únicos animales que encontramos en el trayecto.

Entramos de lleno en el País Bassari, incluído como «Bien cultural» en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012.

Al mediodía, llegamos a Badian, a orillas del río Gambia. Nos alojamos en el Ecocampamento solidario, lugar con buenas infraestructuras, aunque un poco caro.

Nueve chozas -con estructura de madera, cerramientos de caña y cubierta de paja- se disponen en círculo alrededor de una gran choza central que sirve como restaurante y salón de reuniones.



Planificando la ruta a hacer

La disposición en círculo, con las chozas cercanas unas a otras, convierte el conjunto en un lugar ideal para la comunicación entre viajeros al resguardo de la selva exterior. Cada choza dispone de un porche, cuarto de baño individual al aire libre con ducha, lavabo y WC.


El cuarto de baño, sin techo, está en la parte trasera de la choza: a un lado la ducha, consistente en un bidón de unos 200 l. sobre nuestras cabezas, tubería y alcachofa, como en las películas, al otro lado la taza del WC, moderna eso sí, y, en medio, el lavabo que está hecho con la cáscara de media calabaza, sin desagüe.


Cuando se pone el sol, un generador -alimentado por las baterías de unas placas solares- es el que ilumina tenuemente la choza central.

Dentro de los límites del campamento hay un pequeñísimo centro de salud, regentado por Ana, enfermera senegalesa.


Dispone de dos habitaciones: una pequeña, con una mesa de despacho y un par de sillas, y otra -en dónde hace los reconocimientos- con una camilla que también sirve para las parteras, unas estanterías donde almacena los escasos medicamentos que dispone, y un mueble de madera provisto de una especie de bandeja, sobre la que enfocan cinco bombillas: es la "incubadora".


En esta zona de Senegal ha habido muchos casos de malaria, con el terrible resultado de tres niños fallecidos.



Nos sabe mal no haber conseguido traerle los "Test de diagnóstico rápido" que nos pidió poco antes de venir, y no tuvimos tiempo de buscarlos a buen precio.


Pasamos un buen rato con Ana, explicándonos sus avatares diarios como única sanitaria en la zona dónde, a veces, tanto ha de hacer de médico como de enfermera.


Nuestra ruta continúa al día siguiente dirección Kédougou hasta llegar a Dindéfélo.





Hace mucho calor y más humedad. La sombra de los árboles de la Reserva Natural Comunitaria de Dindéfélo no alivian nuestro malestar.


Vadeamos a pie el río que baja desde la cascada en algunos puntos. El camino es muy bonito pero, al llegar a la cascada, la visión es especial. El río se precipita desde una altura de 80 metros en un rincón natural de la roca, creando una cortina de agua muy fina y, al final de su camino, forma una poza de unos treinta metros de diámetro. El lugar es realmente precioso.


Algunos del grupo deciden bañarse. El agua está fría, pero alivia el calor sofocante que está haciendo a pesar de ser casi las cinco de la tarde.



Mientras paseamos por el pequeño pueblo a la espera de la puesta de sol, allá, en el horizonte, está la montaña Les Dents de Dande a la que mis compañeros accederán para visitar el poblado de Dande y gran la cascada.



Nos alojamos en el Campament Dogon du Fouta. Las cabañas disponen de lavabo y "ducha", consistente en un cubo y un cacito para tirarte el agua por encima.



Conocemos a Ferran, un chico catalán que está haciendo un estudio sobre los chimpancés de la zona, dependiendo del Instituto Jane Goodall de Barcelona.

Al día siguiente, después de desayunar, todos mis compañeros deciden subir a Les Dents de Dande -a pesar de que ha amanecido con niebla-, desde donde han disfrutado de un impresionante paisaje y de los habitantes del poblado.




Mientras tanto, me he quedado en el campamento lavando mi ropa y cosiendo algún roto. No tenía ganas de la penosa subida, que han comentado que había.

Cuando he calculado que ya estaban regresando al campamento, los cielos se han oscurecido con espesos nubarrones de tormenta, cayendo un gran diluvio.


Los diferentes grupos de residentes del campamento, que habían salido para hacer la misma ascensión, han ido llegando calados hasta los huesos.

Esperaba ver llegar a mis amigos, pero no aparecían. Al cabo de unas dos horas llegan bastantes secos. Ante mi extrañeza me cuentan que, en el momento de la tormenta, han podido refugiarse en el interior de una escuela.

Al caer la tarde empezamos el viaje de regreso a Gambia. Esta vez cruzamos el Parque Niokolo Koba de noche, en la esperanza de que los animales salieran a cazar y verlos en nuestro trayecto. Pero continuamos sin ver a ninguno.

Llegamos a Tambacounda, alojándonos en el mismo campamento de hace un par de días.

NOTA: Las fotos que no llevan "marca de agua", me las han cedido los compañeros de viaje, a los que doy las gracias desde aquí
.


18 comentarios:

  1. En ocasiones el lujo de un viaje no está en el baño, o en la habitación, ni en las carreteras, ni en las habitaciones. En ocasiones, el lujo del viaje se encuentra en la gente que te acompaña. No se viaja para conocer lugares, sino para conocer pueblos. Es mucho más...
    De nuevo, Mercè, mil felicidades!
    Gracias

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  2. Esta vez, Álex, habrás visto por primera vez que pongo fotos de los "baños" y los explico con detalle.

    Justamente lo he hecho por el motivo que comentas. No hemos tenido lujos y comodidades físicos, pero sí los hemos tenido espirituales, que nos han enriquecido enormemente!

    Gracias por comentar.
    Petons!

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  3. Quin regal d'entrada... Miraré les anteriors. Aish, no conec Àfrica i sé que m'estic perdent molta cosa meravellosa. Ja no et pregunto si m'ho recomanes, doncs ho tinc claríssim.

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  4. M'has fet somriure, Ramón.

    La gent que no coneix Àfrica no sap amb quanta riquesa hi torna a casa!

    Abraçades!!

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  5. Una meravella Mercè
    realment ha de ser un pais extraordinari
    felicitats per l'entrada
    petons

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  6. Animeu-vos, Bleid, el preu del vol está molt bé!

    Abraçades!

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  7. Cada vegada llegim un post teu pensem: que aventura que és es la Mercè, a quins llocs es fica! veient la incubadora s'entenen les necessitats que hi han i te n'adones de lo bé que estem aquí. Segueix explicant Àfrica com ho fas, que es coneix ben poc! Petons!

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  8. Cèlia i Enric, si explicar el què és Àfrica vol dir que més gent l'estimarà... benvinguts siguin els meus relats!!

    Petons i abraçades!!!

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  9. MªMercè que entrada tan interesante. Leo en comentarios que el verdadero lujo está en quien te acompaña y estoy de acuerdo y un lujo el sentimiento solidario de tus viajes, eso no tiene precio.Eres una mujer valiente.
    Gracias por acercarnos a estas realidades tan distintas.
    Un beso, amiga con mis deseos de que estés bien.
    Anna j R.

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  10. Gracias nuevamente por contarnos tus vivencias africanas.

    Estuve en Senegal hace unos años, aunque mi visita se limitó prácticamente al parque nacional Niokolo-Koba.

    Un abrazo.

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  11. Felices Fiestas

    Blog de viajes "El LoBo BoBo"

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  12. Quines aventures, Mercè! Haurias d¡escriure un llibre.
    Bé, uns quands, perque no paras.
    Petons

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  13. L'escriptora ets tú, Lola. Jo... no t'arribo ni a la sola de les sabates!

    Petonets!!

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  14. Impresionante entrada Mercè, así como impresionantes lugares.
    Como siempre, abriéndome los ojos con cada nueva palabra.
    Un saludo ;)

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  15. Qué diferente se ve la región Bassari toda verde y lluviosa. Nosotros estuvimos en época seca, polvorienta, árida...
    Casualidades, también visitamos el campamento de Badia, que también nos pareció caro, aunque el lugar, junto al río era una maravilla.
    Una pena que no consiguierais el test de malaria, pues a pesar de lo barato que es y lo útil que resulta en la pronta y fácil detección de la malaria, es prácticamente inexistente en hospitales africanos (al menos esa es nuestra experiencia). Y, claro, en pequeños centros de salud como ese de Badian, pues... menos aún.

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  16. Helena, muchísimas gracias por pasarte y comentar en el blog.

    Saludos!

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  17. Pablo S.

    Bienvenido y muchas gracias por el comentario.

    En mi próximo viaje, seguro que bajaré los "test de malaria"!

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