30 jun. 2013

Viajeras y aventureras de todos los tiempos: Egeria, la monja viajera del siglo IV


“No solo los hombres han sido viajeros aguerridos y aventureros. Hay un número sorprendente de mujeres que, por unas razones u otras, emprendieron grandes y largos viajes por tierras desconocidas, asombrando a la sociedad de su época, aunque la inmensa mayoría han sido silenciadas y olvidadas por una historia escrita por los hombres”, -nos dice Cristina Morató.

Mujeres que se enamoraron de la selva, del aire, del desierto. Persiguieron su sueño sin complejos, arriesgando la propia vida, dejando muchas cosas atrás. La historia de estas mujeres nos enseña que es posible hacer más de lo que imaginamos, y que la felicidad puede estar en una noche estrellada africana o en una cabalgata entre las dunas.

Si alguien nos dijese que, a finales del s. IV, una mujer española había realizado un viaje a Oriente Medio y Mesopotamia, ¿le creeríamos?. A los que nos gusta viajar a veces nos sorprende este tipo de "maravillosos descubrimientos".

Si impresionante es la ruta recorrida de Galicia a Tierra Santa, todavía llama más la atención que lo hiciera una mujer, monja, y en pleno siglo IV, siguiendo las huellas de los lugares bíblicos. Esta es la historia de Egeria, la monja viajera.


Sello conmemorativo del viaje de Egeria

En los últimos años del siglo IV -cuando el imperio romano está a punto de derrumbarse- una mujer hispana de alta alcurnia se pone en camino, desde su monasterio, para conocer y venerar los Santos Lugares, recién «descubiertos» por santa Helena.

Atravesando la Vía Domitia llega a la capital de la pars orientis del Imperio -Constantinopla-, continúa hasta Jerusalén, recorre parajes bíblicos, incluido el Sinai y algunos lugares de Mesopotamia.

Va narrando cuanto ve, con deliciosa frescura, en unas cartas dirigidas a las amigas que quedaron en la patria. Su relato, copiado por algún monje en el siglo XI, fue hallado en 1884 en una biblioteca italiana. Tras una investigación prolongada, se pudo poner nombre y rostro a esta matrona piadosa. Egeria, la primera viajera-escritora española de que tengamos noticia.


La historia de la que vamos a ocuparnos podría valer como argumento de suspense. Corría el año 1884, y un erudito italiano, Gian Francesco Gamurrini, ponía orden en los legajos y manuscritos de la Biblioteca della Confraternita dei Laici, en Arezzo. Llamó su atención un códice del siglo XI en el cual aparecían cosidos -aunque escritos por distinta mano- dos textos que nada tenían que ver entre sí: el primero, eran fragmentos de San Hilario de Poitiers; el otro escrito, Itinerarium ad Loca Sancta, resultaba más intrigante, pues era una curiosa relación de un viaje a Tierra Santa, escrito en época muy temprana y por una mujer que hablaba en primera persona.


Aunque con escasos datos biográficos se supone que era originaria de la provincia romana hispana de Gallaecia, aunque algunos autores han propuesto la posibilidad de que fuera de la zona de El Bierzo. Perteneció a un rango social elevado; algunos especialistas aseguran que procedía de la familia del emperador Teodosio I, pues disponía de los suficientes bienes como para llevar a cabo un viaje de tal envergadura. Algunos datos sobre los que no parece haber discusión son su ascendencia noble, su posición económica acomodada y su notable cultura. En sus escritos se revela como una mujer de profunda religiosidad pero también (en boca de la propia Egeria) de ilimitada curiosidad.

Gracias a la Pax romana, una ciudadana del Imperio podía viajar desde Gallaecia hasta Mesopotamia casi sin obstáculos. Esto sucedía entre los años 29 a.C. y 180 d.C.


La narración describe con detalle el modo de viajar a través del cursus publicus romano, la red de vías utilizadas por las legiones en sus desplazamientos (una red de 80.000 km), empleando como hospedaje las mansio, o casas de postas; o, en otras ocasiones, acogiéndose a la hospitalidad de los monasterios implantados en oriente desde hace años, pero todavía casi desconocidos en occidente.

Varias menciones a lo largo del manuscrito sugieren la posibilidad de que contara con algún tipo de salvoconducto oficial que le permitió recurrir a protección militar en territorios especialmente peligrosos.

El Itinerarium ad Loca Sancta se divide en dos partes: la primera narra el viaje y comienza cuando Egeria está a punto de subir al Monte Sinaí, tras haber visitado Jerusalén, Belén, Galilea y Hebrón. Desde ahí se dirige al Monte Horeb, y regresa después a Jerusalén atravesando el país de Gesén. Viaja después al Monte Nebo y a Samaria y, cuando se cumplen tres años de su partida, vuelve de nuevo a Jerusalén y decide regresar a Gallaecia.


Viaje de Egeria

Durante su regreso visita Tarso, se detiene en Edesa, visita Siria y Mesopotamia, y de nuevo a Tarso. Desde ahí pone rumbo a Bitinia y Constantinopla. El diario del viaje termina en ese punto, aunque antes de concluir aún expresa su deseo de visitar Éfeso. La segunda parte del diario describe la liturgia tal y como se lleva cabo en Tierra Santa.

Se desconocen las circunstancias y el lugar de su muerte, sabemos sin embargo que quiso entrar en Persia y al serle denegado el permiso, debió dirigirse hacia Constantinopla. Aquí es donde acaba su diario. Se cree que se siente enferma, pues en sus últimos escritos habla de un gran cansancio y a su poca apetencia de regresar a Galicia. Se ignora si volvió a su patria. Algunos años más tarde se derrumbó el Imperio romano debido a las invasiones de los bárbaros, por lo que viajar se convirtió en algo sumamente peligroso y fue cuando las mujeres vivieron más encerradas que nunca.

El viaje de Egeria, ha sido traducido en numerosos idiomas (español, francés, alemán, ruso, inglés y griego); sin embargo en España no ha tenido mucha difusión y sigue siendo una de las grandes desconocidas, y eso que constituye el primer libro español de viajes.


La primera traducción española es de Pascual Galindo Romero (Zaragoza 1924); hay otras posteriores, pero la primera edición crítica completa, con el texto latino, es del Padre franciscano Agustín Arce, que vivió más de 50 años en los mismos lugares recorridos por Egeria. El libro nos da una nutrida bibliografía sobre esta "monja viajera". Un delicioso librito que se lee en una tarde y se relee en otros muchos "viajes".


Bibliografía:
- Wikipedia
- Susosuarez
- Arbor
- Camino cisterciense


8 comentarios:

  1. Fantàstica entrada, m'encanta la secció de "viajeras y aventureras" !!! Mercè, com sempre moltes felicitats pel bloc, que faria sense ell...

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  2. Moltes gràcies, Eduard, pel teu comentari encoratxador.

    Ja veus, he de reinventar el blog ara que els meus viatges van per uns altres camins...

    I jo, què faría sense el Nurredín i els altres?

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  3. Me encanta la historia, yo tengo el sello como filatélico que soy, pero desconocía la trascendencia del viaje.
    Saludos viajeros
    El LoBo BoBo

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  4. Paco, me alegra haber puesto un sello de Egeria, como el que tienes en tu colección.

    Hay vidas de mujeres viajeras muy apasionantes que iré poniendo aquí.

    Saludos!!

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  5. Detras de un viaje siempre hay una gran mujer
    petons

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  6. Bleid, gràcies per passar per aquí.

    Petons als dos!

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  7. Hola Mª Mercè, et vull felicitar pel bloc, i et comunico que t’he nominat pel premi Versatile Blogger, felicitats!!!
    http://altresindrets.com/2013/07/20/premi-versatile-blogger-per-altres-indrets/

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  8. Hola, Miquel Àngel, primer de tot felicitar-te pel premi que has rebut. Si sóc sincera no coneixía el teu bloc i m’he quedat molt sopresade la gran quantitat de països que has visitat.

    Et vull agraïr que hagis nominat al meu bloc, però hauràs de permetre’m que faci com els premis o nominacions rebudes abans: posaré la imatge del premi, amb l’enllaç del bloc rebut però no el passaré.

    En la meva opinió, tots els blocaires que conec es mereixen aquest premi i d’altres més i no sóc ningú per decidir qui s’el mereix més que els altres.

    Et torno a donar les gràcies i, a partir d’ara, et seguiré ben aprop.

    Una abraçada!

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