8 jul. 2014

Calle Montsió: Els Quatre Gats


Hay locales con historia que se esconden en las calles de nuestras ciudades y cuyo nombre nos trae ecos de épocas pasadas y personajes de nuestra historia reciente; entre ellos está Els Quatre Gats, en Barcelona.



Els Quatre Gats (Los Cuatro Gatos) fue una taberna-cabaret inaugurada el 14 de junio de 1897 en los bajos de la Casa Martí, edificio modernista de Josep Puig i Cadafalch, dirigida por Pere Romeu -que había trabajado como animador en el cabaret Le Chat Noir en el barrio de Montmartre de París-, hombre de ideas, pero sin capital para llevarlas a término; su amigo y pintor Ramón Casas fue el principal inversor en este local de ambiente vanguardista y bohemio.

Cuando Pere Romeu comentó a sus amigos -Ramón Casas, Miquel Utrillo y Santiago Rusiñol- la idea de abrir la taberna, éste le dijo que le parecía una idea descabellada puesto que a su local solo irían “quatre gats” (expresión coloquial catalana para decir “unas pocas personas”) y como al propietario le hizo gracia ese comentario, decidió que se llamara Els Quatre Gats.

Romeu fue el alma del local y su imagen desaliñada, alta y barbuda, fue pintada y dibujada por Picasso, Casas, Opisso y otros artistas. Una de las imágenes más representativas es el cuadro que Ramón Casas pintó para decorar el establecimiento de “Els Quatre Gats”, en donde se ve a él y a Pere Romeu en tándem (1897).


Restaurante en 1903


Restaurante en la actualidad

El lugar fue centro de lecturas poéticas, de representaciones de marionetas, de tertulias y exposiciones de artistas e intelectuales de diferentes corrientes, entre los que se podía ver a Isaac Albéniz, Enric Granados, Gaudí, Isidre Nonell, Pichot o el mismísimo Picasso quien, en febrero y julio de 1900, expuso aquí sus primeras individuales y también hizo el cartel que se utilizó como portada del menú de la casa.

Era algo más que "un remedo del Chat Noir" -como dijo Rubén Darío, uno de los primeros ilustres visitantes, sino no se habría convertido en un lugar legendario. Todos los que pasaban por Barcelona visitaban el local. Esperaban algo diferente a una buena comida, porque como taberna el local carecía de interés comercial, pero era un foro de arte y literatura.

Pero la mala gestión económica, por parte de Pere Romeu (fiaba consumiciones a muchos de sus clientes, sin reclamar nunca las deudas), hizo que en 1903 tuviera que cerrar las puertas de ese único y bohemio establecimiento -que había en Barcelona-, en donde se reunían los padres del Modernismo catalán.

Els Quatre Gats fue reabierto en la década de 1980 por un grupo de restauradores que supieron conservar la decoración inicial, sus grandes ventanales neogóticos y cuadros y fotografías, que ilustran los primeros años del local. Hoy funciona como bar-restaurante.


Restaurante en la actualidad


Nota: Para este artículo me he servido de la información y fotos extraídas de:

● Secrets de Barcelona
● Wikipedia
● Web del restaurante "Els 4 Gats"

8 comentarios:

  1. ¡Bonita entrada, aunque fuéramos invisibles a quienes atendían! Saludos.

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  2. Jose, hoy en día es muy difícil encontrar un establecimiento que atienda al cliente como si fuera el único. La "profesionalidad" parece que está reñida con la educación.

    ¡Hasta pronto!

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  3. Ais, y pensar que no había ido nunca hasta el día de la ruta con secrets de barcelona!!

    Saludos ;)

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  4. Guapi, pues ya sabes dónde está y lo que esconden sus paredes!

    ¡Saludos!

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  5. Me ha encantado tu entrada. Cuando viajo a Barcelona suelo comer en él pero no me conocía su historia. Muchas gracias por acercarnos su interesante pasado, así la próxima vez me recrearé recordando su origen.

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  6. És un lloc màgic de Barcelona, sense cap dubte. I al veure les fotos amb les taules parades he pensat que no hi he sopat mai; un refresc, un vermut, una cocacola, un cafetó... pero sopar-hi mai. Caldrà posar-hi remei...

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  7. Pilar, pues te emplazo a que leas la publicación de la próxima semana, que sigue con una leyenda en la misma calle Montsió.

    Gracias por leerme y comentar.

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  8. Ramón, crec que tampoc he sopat, però si que hi vaig dinar ja fa molts anys.

    Moltes tardes hi anava, amb un llibre, i amb la calma del local (no sé hores d'ara si és aixi), hi passava l'estona.

    Abraçades.

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