12 ene. 2015

Un paseo por Istanbul. Experiencias entrelazadas con fotos de 1989, 2002 y 2011


Istanbul, fundada en el siglo 7 a.C., es sin duda una de las ciudades más importantes del mundo y la única que está situada entre dos continentes: Asia y Europa. Fue denominada Bizancio hasta el año 330, y Constantinopla hasta 1453.

Fue la capital de dos grandes imperios de la historia: el romano y el otomano. Siempre ha sido un crisol cultural y étnico, testigo de ello son las numerosas mezquitas, iglesias, sinagogas, palacios y monumentos que existen. Por todo ello, la UNESCO declaró las zonas históricas de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, en 1985. Es la ciudad más grande de Turquía y una de las más grandes de Europa, con más de catorce millones de habitantes.


Istanbul desde la Torre Galata. Año 1989

A Estambul llego sugestionada por la excelente película El Expreso de Medianoche. Y quizás tenía que ser así cuando la primera noche, en el más absoluto silencio, me despiertan los cánticos provenientes de una mezquita cercana, que llaman a oración (aḏān). Me asomo a la ventana y, mientras me recreo con las vistas de una ciudad aún dormida, vienen a mi memoria las imágenes que tanto me impactaron y a las que el muecín (gritador, en sentido literal) pone dramáticamente la banda sonora: aṣ-ṣalātu jayrun min an-nawm («La oración es mejor que el sueño»).

Como dicta el Corán, la llamada a los fieles a la oración se hace cinco veces al día, en horarios que varían durante el año según la hora del amanecer y del atardecer. Estos horarios son previamente anunciados en las mezquitas.

Mi primera visita, es al Gran Bazar (Kapali Çarşi), fundado por Mehmed II en 1461 y situado en el distrito Beyazit, el corazón de la ciudad vieja.


Extraída de internet, sin autoría específica

Un recinto cubierto cobija esta pequeña ciudad, en la que es fácil desorientarse por entre las 60 calles que la conforman y que dan albergue a más de 4.000 tiendas, bares, cafeterías y restaurantes. Aquí hay tiendas de todo: desde las que venden ropa hasta joyas, pasando por las de relojes, lámparas, pañuelos de seda y de las omnipresentes alfombras.


Año 2011


Año 2011

Pasear por el Gran Bazar y no ser continuamente abordado por los vendedores apostados a la puerta de sus establecimientos es una misión imposible, pues los simpáticos vendedores multilingües, ya de lejos, perciben la nacionalidad del turista dirigiéndose a él en su propio idioma. Pero si se quiere comprar, el arte del regateo ha de estar presente: los precios están triplicados o cuadriplicados respecto del valor real. Y, sinceramente, con el regateo disfruto muchísimo.

En el distrito Eminönü, y ubicado en un edificio del año 1664, está el Bazar de las Especies (Misir Çarşisi), también conocido como Bazar Egipcio, con 88 tiendas. Nada más entrar me veo inmersa en un mundo de olores y colores provenientes de las especies, que tan exquisitamente saben disponer; de los frutos secos; de las semillas y del lokum -la delicia turca.


Año 2011


Año 2002

Desde Eminönü diviso la majestuosa Torre Galata (Galata Kulesi), en el distrito Galata. Hacia ella me dirijo, dejando atrás la parte vieja de la ciudad, cruzando el Puente Galata (Galata Köprüsü) que une las dos orillas del Cuerno de Oro (Haliç).

El Cuerno de Oro, un estuario que conforma uno de los puertos naturales mejores del mundo, desemboca en el Bósforo y divide la Estambul europea en dos partes: la vieja, que comprende los distritos de Sultanahmet, Beyazit, Aksaray, Lâleli y Kumkapi. Y la nueva, en la que destaca el distrito Beyoğlu .


Año 2002

Las aguas del Bósforo (Boğaziçi) según el Acuerdo de Montreux firmado en 1936, se consideran aguas internacionales bajo control de Turquía. El paso del Bósforo es la salida vital, a los océanos, de los países de las orillas del mar Negro como Rumania, Bulgaria, Ucrania y Rusia. Cada año pasan, aproximadamente, 38.000 barcos por el Bósforo.

La Torre Galata, fortificación construida por los genoveses allá por el 1348, tiene 8,95 metros de diámetro y 61 metros de altura. Desde su cima disfruto de una vista panorámica del Cuerno de Oro, del Bósforo hasta el Mar de Marmara (Marmara Denizi) y, cómo no, de toda la ciudad.


Año 1989

Paseo por las callejuelas que hay en su cercanía. Advierto que las personas mayores hablan en un idioma diferente al turco, con vocablos en francés, y pregunto. ¡Es ladino! Es el idioma que hablan los judíos que vivieron en la Península Ibérica hasta 1492, llamados "sefardíes". Y sí, la creencia popular de que algunos de los sefardíes aun guardan la llave de lo que había sido su casa, es cierta. No las vi, pero me lo contaron.

Dejo atrás la Torre Galata y subo a un metro-funicular cercano que me traslada al distrito Beyoğlu, también llamado Pera. Este metro es el segundo más antiguo del mundo (1875), después del London Underground (1863) y el primero en Europa continental. Recorre en 1,5 minutos los 573 metros de longitud que hay hasta la Plaza Tünel (Tünel Meydani), salvando una diferencia de altitud de 60 metros.

Desde la Plaza Tünel arranca la Avenida Istiklal (İstiklâl Caddesi), que recorro en su totalidad -casi tres kilómetros- para llegar al distrito Taksim y a la plaza del mismo nombre (Taksim Meydani).

Estoy en la parte moderna de Estambul, donde los jóvenes visten la última moda occidental y en la que predominan tiendas de lujo, modernos restaurantes, ostentosos hoteles, sedes consulares, ocio nocturno... Dos mundos desiguales, el Estambul viejo y el moderno: con sólo recorrer los 480 metros del Puente Galata.

El afán de navegar por las aguas del Bósforo me lleva hasta el embarcadero, cerca del Puente Galata y de la estación de tren Sirkeci (Sirkeci Gari), en Eminönü, que sirvió de inspiración a Agatha Christie en su conocida novela "Asesinato en el Orient Express".


Año 1989

Indagando por los alrededores encuentro comisionistas que me ofrecen la navegación en barca privada. El precio es bastante caro y quiero saber si existe alguna alternativa más barata. Y la encuentro: iré en un buque público. Compro el billete de ida y vuelta para mañana.

Me hago paso entre la gente y llego al borde del muelle donde, sencillas barcas en constante balanceo -en las que disponen las parrillas- asan pescado azul para venderlo en bocadillo. Son bocadillos de pescado y cebolla (Balik Ekmek, en turco). (Nota: las barcas ahora están en tierra).


Año 2002

En tierra firme y en el suelo, hay unas botellas con salsa para condimentarlos. Allí mismo, sentada sobre un pequeño muro, ceno un bocadillo delicioso. Una experiencia que recomiendo.

A continuación, y sin saber qué encontraré, me sumerjo por las calles del barrio cuyo frente da al embarcadero. La sorpresa es enorme al verme inmersa en un conglomerado de estrechas callejuelas atiborradas de gente y tiendas, donde se vende toda suerte de artículos y herramientas para los distintos oficios.

El día ha amanecido bastante gris, y amenaza lluvia cuando zarpa el "crucero" que me llevará por el Bósforo, conocido como Estrecho de Estambul (İstanbul Boğazi). Conecta el Mar Mármara (Mármara Denizi), en el sur y el Mar Negro (Karadeniz), en el norte. Tiene una longitud de 32 km. y una anchura que oscila entre los 750 m. y los 3’7 km., siendo la profundidad media de 60 metros.


Foto tomada por la tripulación de la Estación Espacial Internacional el 16 de abril de 2004.
(De dominio público)

Durante la navegación, además de un extraordinario paisaje conjugado con amenazantes nubes negras que acaban por descargar, contemplo en esta elegante y carísima parte de la ciudad -el Bósforo- una sucesión a ambas orillas, la parte europea y la parte asiática, de típicas casas de madera, chalets y mansiones de los siglos XIX y XX; y, como plato fuerte, los palacios. Entre éstos destacan los otomanos Dolmabahçe Saray (que visité en 1989, pero no he podido recuperar bien las fotos; son diapositivas) y Beylerbeyi Sarayi, el persa Paşabahçe así como el castillo Anadolu Hisari .


Año 2002

Después de varias paradas en puertos intermedios a lo largo del estrecho, alternando el continente asiático y el europeo, llegamos a las puertas del Mar Negro tras casi dos horas de navegación.

Desembarco en Anadolu Kavaği, una pequeña aldea de pescadores situada en el Mar Negro, en la parte asiática, a la entrada del Estrecho del Bósforo.


Año 2002

Paseo bajo una fina lluvia por este tranquilo pueblo, cuyas casitas dan la espalda al agua. En la parte trasera tienen un pequeño patio cementado, que acaba donde empieza el agua del Bósforo, sin ninguna valla o muro de protección. Algunas de ellas tienen el "garaje" para su barca o lancha.

En la zona del embarcadero se aglutinan restaurantes y puestos de pescado a la brasa. La decisión está tomada: comeré pescado fresco, ensartado en un pincho, con cebolla, pimiento y tomate. Y unos deliciosos mejillones rebozados.


Año 1989

Estoy contenta. No me he equivocado; tanto en hacer la navegación por el Bósforo como en venir hasta aquí para comer.

De Estambul me interesa la gente, los mercados... la vida de la ciudad. Pero no me perdonaría marcharme de aquí sin visitar algunos de los iconos, mezquitas y palacios por los que Estambul tiene tanta notoriedad.

Me encuentro en un bellísimo espacio ajardinado, que alberga dos de los iconos de esta ciudad: La Iglesia de Santa Sofía y la Mezquita Azul.

Iglesia de Santa Sofía (Hagia Sophia)


Año 2011

Su nombre en turco significa Casa de la sabiduría divina. Es el monumento más esplendoroso del arte bizantino. Este magno edificio fue construido por encargo del Emperador Justiniano, en el año 537. Inicialmente fue catedral cristiana; en el siglo XV los otomanos la convirtieron en mezquita -de este periodo data toda la ornamentación islámica, fuentes, minaretes, tumbas-, y desde 1935 es museo. En su interior son de admirar los mosaicos hechos a base de vidrios de varios colores o transparentes sobre hojas de oro, con las que se representaban antiguamente escenas bíblicas.


Año 2011

Es la cuarta iglesia del mundo con un área cubierta más grande, después de San Pablo (Londres), San Pedro (Roma) y el Duomo (Milán). En la actualidad, aunque es un museo, continúa siendo un poderoso centro para la espiritualidad al que muchos acuden en privado para la adoración y la contemplación.

Al otro lado de los jardines, se encuentra la Mezquita Azul (Sultanahmed Camii). Estoy frente a ella y no doy crédito a lo que ven mis ojos: una perfecta y armoniosa mezquita construida durante el reinado del sultán otomano Ahmed I, entre los años 1603 y 1617.


Año 2011

Ahmed I hizo construir esta mezquita en el lugar que ocupaba el Gran Palacio de Constantinopla, frente a Hagia Sophia (en esa época, la mezquita más venerada de Estambul), justamente para competir con ésta.

La fachada de la entrada se construyó de la misma forma que la de la Mezquita de Süleymaniye, a excepción de las torrecillas de las cúpulas de las esquinas. Sultanahmed Camii es una de las dos mezquitas de Turquía que cuentan con seis minaretes, lo cual acrecienta su valor simbólico y turístico, frente al resto de mezquitas. Cuando se supo el número de minaretes que tendría la mezquita, se criticó al sultán por presuntuoso, ya que, en aquel momento, era el mismo número de minaretes que la mezquita de la Kaaba, en La Meca. El sultán solucionó el problema construyendo un séptimo minarete en la mezquita de La Meca.

El patio es casi tan grande como la propia mezquita y está rodeado por una galería continua (revak). A ambos lados, están los espacios para para la ablución. La fuente hexagonal, que se encuentra en el centro, es relativamente pequeña comparada con las dimensiones de este inmenso espacio.


Año 2011

Su ostentoso exterior no le hace sombra a su suntuoso interior, en el que una verdadera sinfonía de bellísimos mosaicos azules de Íznik (la antigua Nicea), dan a este espacio una atmósfera muy especial.


Cúpula central. Año 2011

Ataviada con un pañuelo para cubrirme el cabello, me dispongo a recorrer cada milímetro de la mezquita. Las columnas están revestidas con más de 20.000 azulejos de cerámica hechos a mano, con más de cincuenta diseños diferentes de tulipanes. La decoración incluye versos del Corán, caligrafiados por el mejor calígrafo de la época.


Año 2011

La luz natural entra a través de más de 200 vidrieras de complejos diseños, que realzan la belleza de este espacio. Estas vidrieras fueron un regalo de la Signoria de Venecia al sultán. Diversas lámparas de araña proporcionan luz adicional.

Si la Mezquita Azul es impresionantemente bella, la Mezquita de Süleymaniye (Süleymaniye Camii) es sublime.


Año 2011

Ubicada en el distrito de Suleymaniye, es la mayor mezquita de Estambul y está considerada una de las obras más representativas del arte islámico. Fue construida entre 1550-1557 por el sultán más rico y poderoso del imperio otomano: Suleyman I (apodado El Magnífico), recordado por los turcos no por su título, sino por ser el sultán que más leyes introdujo. Él y su esposa Haseki Hürrem, están enterrados en el cementerio situado detrás de la mezquita y se puede visitar.

La cúpula tiene una altura de 53 metros y un diámetro de 26,5 metros. En la época de su construcción era la mayor en el imperio otomano desde la base, pero era más pequeña en altura y diámetro que la de Santa Sofía. Posee cuatro minaretes, dos de ellos con tres balcones (serifes) y los restantes con dos. Suleyman I los hizo construir así, para recordar que fue el cuarto Sultán desde la conquista de Estambul y el décimo desde la fundación del imperio otomano.

Süleymaniye Camii impresiona por su tamaño, su sencillez, sus excepcionales azulejos de Íznik, por sus preciosas vidrieras de múltiples colores que proyectan una inmensa luz, a través de sus 138 ventanas, aportando armonía a un lugar de rezo y silencio. Y por las imponentes cuatro columnas que la sostienen: una procedente de Baalbek, otra de Alexandría y dos de antiguos palacios Bizantinos.


Año 2011

El mihrab y el mimbar de mármol blancos son también simples en el diseño, y la artesanía en madera se refrena, con diseños simples en marfil y nacarado.


Año 2011

Las tres veces que he estado en Istanbul no he podido resistirme a entrar en esta mezquita y de emocionarme ante tanta perfección.

En un pequeño teatro (el mismo del vídeo adjunto) se anuncia un la danza sagrada de los Mevlevi (Derviches giróvagos), que ya vi en Konya en 1989.


Los derviches son musulmanes con una fuerte carga de misticismo ascético (sufí), miembros de una cofradía (tariqa) religiosa musulmana. Esta tariqa fue fundada por los discípulos del gran poeta sufí de origen persa Yalāl ad-Dīn Muhammad Rūmī , en el siglo XIII.

La danza sagrada que practican, llamada Sema, consiste en girar -a veces durante horas- meditando hasta llegar, en algunos individuos, al trance. En el año 2005 fue declarada por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Se colocan en el centro del círculo y comienzan a girar. El ritmo se va acelerando lentamente hasta llegar a 20 o 30 vueltas por minuto. Es necesaria una gran concentración y control para mantener el equilibrio por lo que el rol del Dedé, el maestro, es fundamental para que los giros se hagan sincronizados y evitar los mareos.

Sus trajes blancos simbolizan la mortaja; el misterio de la muerte y de la resurrección.


Foto extraída de internet

Durante la danza-meditación se hacen dos pausas para propiciar la meditación y evitar la exaltación, y para que descansen el coro y los danzantes.

El movimiento es la esencia de la vida. Desde los átomos a los planetas pasando por la propia vida humana y sus circunstancias. Por eso, si se quiere participar de la energía universal uno de los métodos es girando. El giro significa recrear las órbitas de los astros. Y la posición de las manos, una alzada hacia el cielo y la otra vuelta hacia la tierra, es para recoger la baraka del cielo -la energía- y llevarla a la tierra para distribuirla entre los demás...

Estambul, una ciudad a la que siempre se vuelve. Una ciudad que se debate entre su pertenencia a Europa o a Asia.


Anotaciones:

- La visita al Palacio de Topkapi y a otros lugares, está ampliamente detallada aquí
- Siento que esta entrada sea tan larga, pero Istanbul se lo merece

8 comentarios:

  1. Me ha encantado la entrada y las fotos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Me alegra saber que te ha gustado, Itziar.
    Otro abrazo de vuelta.

    ResponderEliminar
  3. Adorem aquesta ciutat! Hem estat dues vegades i tornaríem una tercera i quarta. No ens cansaríem mai. Ja veiem que tu tens la mateixa atracció cap a ella! Una abraçada! :)

    ResponderEliminar
  4. Amics de Quaderns, es que és una ciutat de la que no acabes mai de descobrir llocs i racons bonics.
    Petons i abraçades!

    ResponderEliminar
  5. M'ha agradat l'article. Deu ser veritat això de que és una ciutat a la que sempre es torna, doncs jo hi he estat unes quantes vegades i sempre estic disposat a tornar-hi.
    Una abraçada,

    ResponderEliminar
  6. Jo també estic disposada a tornar-hi i més aviat que tard ;)
    M'agrada que t'hagi agradat l'article :)
    Abraçades, Miquel Àngel.

    ResponderEliminar
  7. Ay Estambul, qué maravilla. Yo solo he estado una vez y me fascinó, una ciudad a la que volver una y otra vez. Mi entrada de Estambul también es muy larga ¿es posible hacerla corta? … difícil tratándose de una ciudad con tanto que ver y con tanta historia. Me ha gustado mucho. Un besote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya ves, Calíope, tres veces y todavía puedo decir que no la conozco bien.
      ¡Has de volver!
      Besos.

      Eliminar

Si quieres, deja un comentario. Te responderé a la mayor brevedad posible.
¡Gracias!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...